En el año 1971 Carlos Hahn cumple su sueño de abrir una pequeña picada, que atendería en el comedor de su casa, junto a su señora.
La idea era dar una cocina para dar colaciones a la hora de almuerzo, y su especialidad siempre fue la comida chilena.
El crecimiento fue tan rápido que amplió el comedor, ya que su comida se hizo conocida.
Luego de algún tiempo se estableció como restorán y le buscaron un nombre, sus amigos decían “vamos a comer donde Peyo”, como lo apodaban y por lo cual así quedó ese nombre.
Así llegó a atender a 30.000 personas al mes, y creció y creció en prestigio.
En aquellos años llegó a trabajar de garzón Olguer Inostroza que se transformó en su mano derecha, tanto así que le dicen Peyito, éste años después se retira a otros negocios, donde tiene mucho éxito.
En el año 2006 Olger Inostroza vuelve y compra el restorán, que ya no estaba tan exitoso y el púbico se había alejado, pero con mística y trabajo lo vuelve a hacer exitoso como era en sus inicios y convierte en su honor en Don Peyo.
Actualidad.
Don Peyo luego de 40 años sigue siendo un popular restaurant que presenta a sus comensales una carta que sobresale, no por la ostentación, sino porque muestra una variedad simple y familiar de comidas típicas chilenas.
Reconocido como la típica “picá’” chilena, Don Peyo ofrece platos sustanciosos y abundantes como ricos Porotos, Ajiaco, una espléndida Plateada al horno o unas ricas Empanadas de horno con un buen vino.
Con excelentes precios y una muy buena atención, además de garantizar una suculenta cena.
Ubicación: Lo Encalada 465 Ñuñoa.















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