Alberto Orrego y sus paisajes rurales: referencia obligada de la pintura en Chile

Fue en París donde acudió a la prestigiosa Academia Julien. Participó habitualmente en los concursos del Salón Oficial, obteniendo en 1877 una meritoria Segunda Medalla con la obra San Francisco, e incluso llegó a exhibir junto a algunos de los pintores impresionistas, pese a su diferente estilo.

Alberto Orrego y sus paisajes rurales: referencia obligada de la pintura en Chile

Alberto Orrego supo mantenerse al margen de las tendencias imperantes en su época. En los paisajes naturales encontró el tema predilecto para desarrollar su pintura, convirtiéndose con el paso de los años en una referencia obligada para paisajistas chilenos.

Desde muy joven, este prestigioso pintor chileno cultivó su vocación artística. Con tan solo 18 años recibió la Mención de Honor de la Exposición del Mercado Central de Santiago, donde expuso algunas de sus primeras pinturas. En 1873 se trasladó a Francia con la pretensión de iniciar estudios de medicina, pero, cautivado por el ambiente artístico parisino, decidió dedicarse por entero a la pintura.

Fue en París donde acudió a la prestigiosa Academia Julien. Participó habitualmente en los concursos del Salón Oficial, obteniendo en 1877 una meritoria Segunda Medalla con la obra San Francisco, e incluso llegó a exhibir junto a algunos de los pintores impresionistas, pese a su diferente estilo.

Fue a comienzos de la década de 1880 cuando se trasladó a Italia, residiendo en Venecia. Su estancia en aquel lugar fue por 10 años, dado que obtuvo el cargo de cónsul chileno. Venecia marcaría un punto de inflexión tanta en su forma de pintar como en su vida personal, ya que ahí conoció a Carolina Rossi, quien posteriormente se transformaría en su esposa. 

La carrera diplomática que comenzó en Venecia lo llevó a Sevilla, para luego retornar a Italia, esta vez a Génova y Roma, donde permaneció hasta 1914, años cruciales en la Primera Guerra Mundial.

Si bien desarrollo gran parte de su arte en Europa, visitó constantemente Chile, donde participó en varias exposiciones y recibió más de un premio.

Como mencionamos antes, Orrego aportó artísticamente en el tratamiento de paisajes rurales, que fueron fuente de inspiración durante su vida. Pintó, principalmente, estampas provenientes de su tierra natal y del paisaje veneciano. Tenía un estilo muy íntimo, con una utilización convencional del color, que se traduce en cuadros serenos y elegantes que captan los efectos cromáticos que los cambios de luz crean en el paisaje.

Así, obras como Atardecer en Venecia o Puesta de Sol en el Mar, manifiestan la profunda huella que la escuela veneciana ejerció sobre él. Estas se suman a Nocturno Veneciano y Laguna del Parque Cousiño, algunas de sus obras más representativas.