Benjamín Vicuña Mackenna: el transformador de Santiago

En 1872 fue designado Intendente de Santiago, cargo en el cual demostró una capacidad de acción, al concretar su obra maestra: la transformación de Santiago. 

Benjamín Vicuña Mackenna: el transformador de Santiago

Benjamín Vicuña Mackenna es sin lugar a dudas uno de los personajes más importantes de nuestra historia nacional. Recién tenía 18 años cuando comenzó a participar en la contingencia política como secretario de la agrupación Sociedad de la Igualdad, la cual sería disuelta por el gobierno de Manuel Bulnes y obligaría a sus miembros a pasar a la clandestinidad.

Su estilo revolucionario lo llevó dos años más tarde junto a su padre y hermanos a tomar las armas en el motín de Urriola, el cual al fracasar significó su condena a muerte. Este episodio pasaría a la historia, ya que Vicuña Mackenna logró escapar, para luego ser parte de los alzamientos en Ilapel y Aconcagua, enmarcados en la Revolución de 1851.

En 1853 se embarcó a Europa, viaje que duraría tres años, ya que la desilusión por la realidad que conoció en naciones extranjeras lo hizo retornar a Chile. Se reincorporó a la política nacional, participando por más de 20 años en el Parlamento, donde trabajó activamente en materias como la educación, relaciones exteriores, agricultura y obras públicas, lo que lo llevó a tener un gran reconocimiento político al igual que algunos detractores.

En 1872 fue designado Intendente de Santiago, cargo en el cual demostró una capacidad de acción, al concretar su obra maestra: la transformación de Santiago. La envergadura e impacto social de las obras realizadas -entre las cuales destacan la remodelación del cerro Santa Lucía, la canalización del río Mapocho, la construcción del Camino de Cintura y la arborización de plazas y avenidas- le granjearon una popularidad tan contundente que su proclamación como candidato a la presidencia para las elecciones de 1875 surgió casi espontáneamente. Sin embargo, las reticencias de algunos de sus propios correligionarios le obligaron a apartarse de los partidos oficiales y a poner en práctica la llamada "Campaña de los pueblos", basada en el contacto directo con la ciudadanía.

Si bien su campaña era exitosa, Vicuña Mackenna decidió renunciar a la postulación influido en buena parte por la violenta intervención del gobierno de la época. A partir de entonces, retomó la labor parlamentaria y continuó desarrollando su producción literaria e historiográfica.

Su amplia gama de escritos, ensayos, folletos y libros, refleja con elocuente claridad el tenor progresista de sus ideas, la multiplicidad de sus intereses y el talento de su pluma, que transfirió páginas de valor imperecedero a nuestro patrimonio cultural.