Ceferino Namuncura: el indiecito santo

El milagro, atribuido a Ceferino, se produjo en el año 2000, cuando la familia de la joven con cáncer de útero pidió intensamente la intercesión de Ceferino ante Dios para salvarle la vida.


 

Ceferino Namuncura: el indiecito santo

Ceferino Namuncurá nace en la localidad de Chimpay, en la provincia de río negro. Hijo del cacique líder del pueblo Mapuche Manuel Namuncurá y de la cautiva huinca chilena, Rosario Burgos. En 1887 Ceferino fue bautizado por el misionero salesiano Domingo Milanesio, quien era un reconocido cristianizador de los pueblos originarios.
 
Más tarde en 1903, el joven decidió su vocación sacerdotal, pero dado que estaba contagiado de tuberculosis, los salesianos lo trasladaron a Viedma, en donde fue pupilo del colegio San Francisco de Sales. Allí monseñor Juan Cagliero, fundador de la obra de Don Bosco en la Patagonia, tomó a Namuncurá como ahijado en 1898.
 
Un año más tarde ocurriría el mayor acontecimiento de su vida. El 27 de septiembre de 1904, Ceferino visita al Papa Pío X, junto con Monseñor Cagliero, los sacerdotes José Vespignani y Evasio Garrone y otros salesianos. A Ceferino le encomendaron la tarea de pronunciar un breve discurso con unas emocionadas palabras y obsequia al Papa un Quillango Mapuche. Pío X se conmueve, lo bendice y le obsequia la medalla destinada a los príncipes.
 
Su muerte llegaría cuando tan solo tenía 18 años de edad producto de la tuberculosis que le afectaba hace algún tiempo.
 
Años más tarde, en 1930, el sacerdote Luis Pedemonte comenzó a propagar las virtudes y la devoción al "indiecito santo" con lo cual recogió y publicó testimonios de gracias recibidas por aquellos que lo rezaban y lo conocieron.
 
El 2 de mayo de 1944, se inicia la causa de beatificación y el 3 de marzo de 1957 el papa Pío XII aprobó la introducción de la causa de beatificación de Ceferino Namuncurá. Quince años más tarde, el 22 de junio de 1972, el papa Pablo VI lo declaró venerable, transformándose en el primer argentino que llegó a esa altura de santidad.
 
Su milagro aceptado corresponde al de mujer de Córdoba, que tenía 24 años y que se curó en forma instantánea e íntegramente de un cáncer de útero, y hasta pudo concebir nuevamente. Para la ciencia este hecho es absolutamente inexplicable y fue corroborado con estudios médicos anteriores y posteriores de la mujer, que acreditan la desaparición de la enfermedad.
 
Este milagro, atribuido a Ceferino, se produjo en el año 2000, cuando la familia de la joven con cáncer de útero pidió intensamente la intercesión de Ceferino ante Dios para salvarle la vida.