Cerro El Toro y su bosque maulino

Este es un bosque de transición entre la típica vegetación de Chile central y aquella que se presenta en las regiones de más al sur. Robles, coihues, cipreses, mañíos, bellotos y canelos se combinan de manera exquisita con arrayanes, quillayes, peumos, litres y boldos. Esto, sumado a las cristalinas aguas que bajan desde las nieves y glaciares del cerro provee de un terreno de ensueño para todo tipo de excursiones y trekkings.

Cerro El Toro y su bosque maulino

Ubicado frente a Linares está el cerro El Toro, que con una altitud de 3.081 metros de altura, su alargada silueta es claramente visible desde la carretera. Este cerro es vecino del Nevado del Longaví y los Descabezados Chico y Grande.

La zona geográfica en que se encuentra El Toro se caracteriza por la presencia abundante del hermoso bosque maulino. Este es un bosque de transición entre la típica vegetación de Chile central y aquella que se presenta en las regiones de más al sur. Robles, coihues, cipreses, mañíos, bellotos y canelos se combinan de manera exquisita con arrayanes, quillayes, peumos, litres y boldos. Esto, sumado a las cristalinas aguas que bajan desde las nieves y glaciares del cerro provee de un terreno de ensueño para todo tipo de excursiones y trekkings.

Por el norte El Toro a El Toro se puede acceder a través del cajón del río Ancoa o por el cajón del Melado y luego cajón del Toro. Por el sur, se puede abordar tanto por el cajón de Las Animas como por el cajón de La Gloria, ambos tributarios del río Achibueno. Por su flanco sur el cerro presenta glaciación permanente. Este glaciar alimenta los esteros de Las Animas y de La Gloria, formando en su trayecto hasta el Achibueno, bellas cascadas y lagunas.

El cerro El Toro fue ascendido por primera vez el 23 de enero de 1964 por Fernando Montenegro junto al baqueano Juan Flores. El acceso a la montaña fue por el cajón del río Melado y luego por el cajón del estero Toro hasta el portezuelo del Moscardón. Desde ahí abordaron el Toro por su cara norte. 

La actual ruta normal a El Toro fue abierta el 8 de enero de 1986 por una expedición del Regimiento de Artillería de Linares, quienes lo abordaron por el cajón del río Ancoa. Integraron ese equipo Juan Escriba, Jorge Guzmán, Marcos Bravo, Luis Villegas, Nelson Stuardo, Alcides Astudillo, Juan Valdés, Miguel Iturra y Carlos Gajardo. Dejaron en la cumbre un cuaderno que hasta hoy permanece como libro de cumbre. No existe registro de que haya existido otra ascensión entre esta y la de 1964.

Desde la ascensión de 1986, el cerro ha sido ascendido una veintena de veces (hasta el 2003), tanto por la ruta original como por aquellas que acceden al cerro desde el sur. También se ha realizado una travesía norte-sur entrando por el Ancoa y descendiendo por La Gloria. A pesar de lo hermoso del cerro y su entorno, hasta la fecha ha atraído casi tan sólo a montañistas de Linares, posiblemente debido a la cercana presencia del más alto y espigado Nevado de Longaví. En todo caso, El Toro tiene méritos suficientes para brillar con colores propios, y constituye una hermosa ascensión.