Chiloé la riqueza patrimonial de sus iglesias

En la Isla de Chiloé hay 16 iglesias que son Patrimonio de la Humanidad.

Chiloé la riqueza patrimonial de sus iglesias

En la Isla de Chiloé hay 16 iglesias que son Patrimonio de la Humanidad. Al mismo tiempo que el curanto, el curanto, las mingas o las leyendas, son parte indisoluble del particular encanto que tiene la isla, lo que la convertido en un lugar único en Chile

A pesar de su importancia para Chiloé, antiguamente visitarlas era más difícil de lo que podía imaginarse: la falta de información hacía que, en ocasiones, los turistas llegaran a iglesias que se encontraban cerradas, teniendo que conformarse sólo con una foto de la fachada o, peor aún,  recorrer lugares sin ni siquiera saber de la existencia de algunos templos.

Desde el año 2010, una iniciativa busca fomentar el desarrollo turístico de la isla en torno a las iglesias. Se trata de la Ruta de las Iglesias de Chiloé, proyecto del Obispado de Ancud, organismos de gobierno que ordenó las visitas a las iglesias a través de un circuito, con toda la información de cada una.

La ruta está compuesta por cinco ejes geográficos. El norte (Colo-Tenaún -San Juan), la isla de Quinchao, eje costero central (Dalcahue-Rilán-Castro), costero sur (Nercón-Vilipulli-Conchi) e isla Lemuy, tramos que se hacen relativamente sencillos de recorrer, ya que entre una iglesia y otra no hay más de 10 km de distancia, y puede completarse en un lapso de tiempo que va desde varios días a sólo media jornada.

El trayecto comienza en Ancud en la ex capilla Inmaculada Concepción. Aquí existe atención gratuita para los visitantes y se obtiene una acreditación y una guía impresa con todas las instrucciones del recorrido, que cubre 10 iglesias pertenecientes a la Escuela Chilota de Arquitectura en Madera, incluyendo cinco de las 16 nombradas Patrimonio de la Humanidad. Se recibe, además, una credencial que permite una atención preferencial en las iglesias más relevantes de la ruta y una charla general a cargo de guías acerca de la historia de las iglesias, entregando datos de interés y desmitificando algunas creencias populares.

Desde allí se inicia camino por la Ruta 5 hasta llegar a Quemchi (68 km), primera parada, que bien puede servir para ser el punto de partida real de la ruta. Se pueden adquirir souvenirs típicos del poblado, como sus barcos en miniatura y tejidos de su fábrica municipal. También posee restaurantes caseros. Una buena opción es Barlovento's, donde destacan su chupe de centolla y ceviches).

La ruta continúa en dirección sur hasta llegar a Colo, localidad donde se encuentra la primera de las iglesias Patrimonio de la Humanidad: San Antonio de Colo. Está algo aislada, y por eso su acceso es un poco más difícil que el resto. Se pueden apreciar verdes praderas de su entorno único, debido a que es uno de los pocos templos que no está conectado con el mar, sino en el lomaje de un cerro.

El trayecto sigue hacia el sur, hasta el poblado de Tenaún (11 km), donde se mantienen intactas las costumbres más puras de Chiloé. Entre sus atractivos aledaños están las cascadas de Tocoihue, la vista a las islas Chauques, su faro y, por supuesto, su iglesia, que también forma parte de las nombradas patrimonio universal. Su curiosidad es que posee tres torres (la más alta de 25 m), toda una excepción dentro de la Escuela Chilota.

Luego, el camino continúa en dirección oeste. Hay que desviarse levemente de la ruta (5 km) que lleva hacia Castro para llegar a San Juan, cuya iglesia es una de las que más fielmente han mantenido su estructura original (data de principios del siglo XIX) y cuya única modificación es que se le ha agregado luz eléctrica.

Posteriormente, hay que continuar hasta Dalcahue (30 km), capital de la provincia del mismo nombre. Su iglesia, ubicada frente a la plaza, es de estilo neoclásico y una de las primeras en ser reconocida como patrimonio, en 1971. Tiene una estructura de ciprés y coigüe, destacando su imagen del Cristo crucificado, cuyas extremidades superiores son articuladas, de lo que se infiere que fue diseñado para ser desclavado en Semana Santa.

Durante el avance hacia la capital de la provicia y urbe más grande de Chiloé, se pueden conocer otras iglesias pertenecientes a la Escuela Chilota, como la de Astillero y Llaullao. Ya en la cuidad, se presenta otra considerada patrimonio: la iglesia de San Francisco de Castro. Tiene grandes dimensiones y fue diseñada según los planos del arquitecto italiano Eduardo Provasoli. Por esta razón, sus características se escapan a las otras iglesias tradicionales. De igual manera sorprende gracias a su interior recubierto de madera rojiza, en la que se utiliza ciprés, alerce, coigüe, raulí y colorillo.