Cómo elegir el champagne para este año nuevo

A la hora de elegir, hay que saber qué dice la etiqueta antes de agarrar una botella. ya que hay muchos estilos de espumosos.

Cómo elegir el champagne para este año nuevo

Es la bebida más descorchada cada 31 de diciembre. Es conocida como champagne, el vino más famoso del mundo. Fue creado hace casi 400 años al norte de Francia, en una zona muy fría donde la uva no llega a madurar bien, un monje cisterciense llamado Dom Pierre Perignon descubrió la "bebida de las estrellas"; doscientos años antes que Louis Pasteur explicara el fenómeno de la fermentación. El monje, un gran estudioso del vino, lo elaboraba. Y cuando creía que ya estaba, lo guardaba en las cavas de la abadía con unos tapones improvisados de madera y trapos. Lo que el Dom Perignon no sabía era que su vino no llegaba a fermentar totalmente, es decir que las levaduras no asimilaban todo el azúcar del mosto (jugo de vino), a causa de las temperaturas invernales. Entonces, y de manera espontánea, en primavera la fermentación revivía, y así algunas botellas comenzaban a explotar. Las que no, contenían las famosas burbujas que inmortalizó el monje.

El Champagne sigue siendo el vino más famoso del mundo, y le allanó el camino a muchos otros espumosos. Como el español, denominado Cava. También, como el francés, es Denominación de Origen Controlada, y por ende una marca registrada de los vinos que cumplen con la regulación de su elaboración (métodos y variedades) y sus delimitaciones geográficas. Los anglo parlantes la hicieron más fácil desde le principio, lo llamaron "Sparkling" (burbujeante). Los italianos "Spumanti", y de ahí que muchos le dicen espumante en español. Pero la realidad es que la denominación correcta sería espumoso. Y como son todos naturales, la denominación que más se está usando actualmente es espumoso natural. Claro que a lo largo del tiempo, también se ha castellanizado la marca Champagne, y por eso se lo denomina Champaña o más comúnmente Champán. En todo caso, ambas refieren al espumante francés.

A la hora de elegir, hay que saber qué dice la etiqueta antes de agarrar una botella. ya que hay muchos estilos de espumosos. En primer lugar hay que entender que una de las claves de los Champagne radica en su licor de expedición. Ese elixir que se agrega para poder equilibrar la alta acidez del vino, y poder ser disfrutado. De ahí que la mayoría sea Brut. 

Hay que tener en cuenta que al Brut no se le siente tanto el dulzor como sí el carácter más frutal. Es decir que para servir con los postres y el pan dulce, los mejores serán del Demi Sec en adelante. Al igual que para preparar tragos.

Hay otro dato a tener en cuenta y que ayuda mucho al momento de comprar una botella de espumante; la añada. Los grandes exponentes de Champagne nacen de las mejores cosechas, y por eso llevan orgullosas ese número en las etiquetas. Pero la mayoría son "cuvées", es decir mezcla en grandes vasijas de vinos de diferentes años. Otra de las maneras que descubrieron los francés para poder hacer vino en una zona donde no se podía. Y si bien acá los cortes responden a una cosecha en particular por vivir en un clima más propicio para el desarrollo de la vid, son pocas las etiquetas locales que ostentan la añada.

Esa es la razón por la cual el espumoso es el único vino que está listo al salir al mercado. Sólo los que tienen la referencia de la cosecha están pensados, además, para evolucionar algunos años más en botella.

Para la mesa lo ideal es el Brut, ya que se acomoda a todos los paladares y, sobre todo, a la gran diversidad que ofrecen las mesas navideñas y de año nuevo. Por ser más envolventes en boca y equilibrados en general.

En todo caso hay que saber que el único vino capaz de acompañar bien una larga comida desde la recepción hasta el final de fiesta, es el espumante. Por último el precio es la referencia más importante para la mayoría de los consumidores. Y, aunque no sea la más determinante, suele ser la más respetada. Por eso, a lo largo del tiempo las cosas se han ido acomodando, y los segmentos de precio señalan muy bien la calidad de los vinos. Pero aquí vale destacar un tip. Cuanta más información en la contra etiqueta, mejor. Y si la bodega elaboradora es la misma; también. Ya que si bien existen muchos que no pueden elaborar sus espumantes y mandan sus vinos base a champañizar por terceros, nada mejor como hacer todo en casa.

Fuente: infobae.com