Comunicaciones en Chile: el Telégrafo

El telégrafo fue una eficaz herramienta para las comunicaciones nacionales, hasta que los diversos sistemas que modernizaron su área como el teletipo, las comunicaciones por radiotelefonía y finalmente internet, atentaron contra su eficacia  relegando sus equipos a ser convertidos en piezas de museo de las comunicaciones nacionales.

Comunicaciones en Chile: el Telégrafo

Muchos de los principales inventos de la humanidad se basaron en el uso de la pila eléctrica. El norteamericano Samuel Morse, basó su invento en ella perfeccionándolo entre 1830 y 1844. La primera línea telegráfica que unió Baltimore con Nueva York, fue inaugurada en 1844, luego de una larga serie de vicisitudes y obstáculos que más de una vez  tuvieron  a Morse  al borde de la ruina.

Al poco tiempo, las líneas telegráficas se extendieron por todo el mundo  y ya en 1850 se realizó el primer intento de instalar un cable submarino, con el fin de conectar a Francia con Inglaterra.

La colocación de un cable a través del Atlántico encontró mayores dificultades técnicas, las que quedaron superadas en 1866, cuando la conexión entre las  dos márgenes del océano fue un hecho concreto.

En nuestro país, el telégrafo fue traído por William Wheelwright, quien diera a Chile el primer ferrocarril, el primer servicio  de vapores y el primer servicio de alumbrado  a gas.

Antes de su instalación, la propuesta de la línea telegráfica entre Valparaíso y Santiago ya provocaba serios problemas a su impulsor, quien tuvo que enfrentar una dura campaña con sus opositores, ya que dejaría a mucha gente sin empleo.

El apoyo del Gobierno fue fundamental, otorgándole la concesión el 14 de febrero de 1851. Wheelwright creó una sociedad anónima, colocando los primeros dineros para sacar adelante el Telégrafo Americano.

Wheelwright viejó a Estados Unidos desde donde importó los equipos necesarios y trajo los primeros telegrafistas, que en esos años eran conocidos como “Directores”.

Cuando estuvieron listos los equipos, se programó una prueba con  asistencia  de público y aprovechando que por esos días se hallaba en el puerto el Presidente Manuel Montt, fue cordialmente invitado a participar de ella para dar un mayor realce al acto.

El magno evento tuvo lugar en la calle de la Planchada (hoy Serrano), donde se hospedaba S.E., cuya casa fue comunicada mediante una línea con el Hotel de la Unión, situado en la acera de enfrente.

El Presidente Montt escribió pausadamente unas líneas en su libreta, que el Director, se apresuró a transmitir mediante  código Morse:

“5 de marzo de 1852: Primer ensayo en Chile del telégrafo eléctrico.  Montt.”

Ese era el primer telegrama  cursado por el telégrafo en Chile, por lo tanto ese público expectante, si bien tenía la realidad a la vista,  todavía no  percibía el significado práctico de esta comunicación y el progreso que traería al país en un futuro muy cercano.

La construcción de la línea telegráfica a Santiago fue rápida. Así, el 21 de junio de 1852, quedaba unido el puerto con la capital y al día siguiente el servicio telegráfico ya estaba a disposición de la ciudadanía.

Los Ferrocarriles nacionales adoptaron también el uso del telégrafo para anunciar la salida y llegada de trenes a lo largo de sus redes, comenzando su trabajo el 1º de julio de 1874.

La Guerra del Pacífico, fue dejando la huella indeleble del alambre telegráfico que daba un nuevo impulso a las comunicaciones nacionales. El 14 de febrero de 1879 las tropas chilenas desembarcaron en Antofagasta, dando inicio a las hostilidades que marcarían tan profundamente los pueblos y ciudades que más tarde serían integradas definitivamente a nuestro país.

Cinco días después del desembarco, el primer gobernador chileno de la ciudad, telegrafiaba a Santiago: Todo el territorio comprendido entre el paralelo 23 y 24, de mar a cordillera, ha sido ocupado en nombre de la República.

De inmediato el Coronel Emilio Sotomayor enlazó a Caracoles con Antofagasta por telégrafo, e inició la extensión de las líneas hasta Mejillones.

En abril de 1887, el Telégrafo Estatal contaba con 220 telegrafistas y  263 aparatos telegráficos en servicio, los que operaban en 150 oficinas a través del país.

Ese mismo mes se colocó el primer cable entre Chacao y Pargua, uniendo el continente con la Isla Grande de Chiloé. Este trabajo fue realizado por el cazador Calama de la Armada, labor que en la parte técnica fue supervigilada por el Inspector de líneas y Oficinas Fernando Cabrera.

El Telégrafo, como primer medio de comunicación nacional a distancia, vivió etapas  heroicas de nuestra vida nacional, las unas por la lucha en la Guerra del Pacífico, en que junto a nuestras tropas se extendió hasta el norte del país y por el sur, de la mano del zapador, que lo llevó hasta los confines de la frontera, siendo un elemento importante, en un país que todavía no contaba con buenos caminos y en  el que se precisaba que esta línea del progreso pudiera hacer sentir su presencia en los más alejados rincones de la Patria.

El telégrafo fue una eficaz herramienta para las comunicaciones nacionales, hasta que los diversos sistemas que modernizaron su área como el teletipo, las comunicaciones por radiotelefonía y finalmente internet, atentaron contra su eficacia  relegando sus equipos a ser convertidos en piezas de museo de las comunicaciones nacionales.