Comunidad ecológica de Peñalolén: un lugar especial

Este barrio ecológico se fue forjando hace ya muchos años. Sus pioneros decidieron que existen formas de habitar y vivir con la naturaleza y no  en contra de ella. 

Comunidad ecológica de Peñalolén: un lugar especial

La Comunidad Ecológica lleva casi 30 años establecida en Peñalolén, se extiende desde Av. Las Perdices por el poniente hasta la cordillera, por Antupirén al norte y Av. Los Presidentes por el sur y la habitan más de 340 familias.

Los copropietarios están organizados en 22 parcelas en régimen contractual de comunidad, lo cual impide hipotecar sus propiedades, ya que están constituidas por derechos sobre las parcelas que no se ha subdividido en roles individuales. El agua la obtienen a través de los derechos que mantienen sobre el Canal de Lo Hermida, y en general autogestionan la organización y provisión de los servicios en los límites del barrio.

Este barrio ecológico se fue forjando hace ya muchos años. Sus pioneros decidieron que existen formas de habitar y vivir con la naturaleza y no  en contra de ella. Se caracteriza por su valoración de la naturaleza, lo que se expresa en la preservación y ampliación de las especies vegetales en su entorno, reforestando e incentivando la recuperación del bosque esclerófilo. Además  se reconocen en el área un total de 3 especies de anfibios, 9 especies de reptiles, 82 especies de aves y 21 especies de mamíferos, de las cuales 25 especies se encuentran en estado de conservación.

Una característica del  barrio es que ha logrado gestionar su propio hábitat, cooperando en términos de servicios servicios, con un estilo de vida compartido y de cuidado mutuo, en la que se apostó por una urbanización sustentable y respetuosa con el medio ambiente. La Comunidad Ecológica es el único barrio dentro del perímetro urbano, con más de 1000 habitantes que mantiene estas características.

La identidad de este lugar se basa en el ideal de cercanía a lo rural y conservación de la naturaleza que se refleja en el cuidado de la vegetación, la no contaminación visual ni lumínica y una urbanización no tradicional que contempla, por ejemplo, veredas de tierra apisonada. El barrio ha desarrollado un particular estilo arquitectónico, privilegiando la tierra y los materiales nobles en la construcción, en este antiguo arte del barro renovado con tecnología actual, así como en la práctica intensiva del reciclaje.

El catastro identifica de las 348 construcciones existentes, que 215 aplican técnicas constructivas en tierra, 12 utilizan madera, de entre las que utilizan otros materiales constructivos, más del 50% utiliza materiales reciclados de demolición destacándose el uso de maderas de roble antiguo, postes de ciprés, puertas y ventanas, pisos, etc.

En estos 30 años de vida, la comunidad ha avanzado en la creación de importantes lugares como, por ejemplo, el Teatro Camino, que mostró la posibilidad de hacer cultura en un lugar apartado de los circuitos artísticos tradicionales, un circuito gastronómico, de música, de arte, de artesanía, 3 colegios de pedagogías innovadoras, y actores, cineastas, pintores, músicos, bailarines, coreógrafos, científicos, empresarios y terapeutas. Aquí se han desarrollado espacios de espiritualidad y rituales ancestrales, lugares de sanación, de trabajo con el cuerpo, de desarrollo personal.

Como comunidad, han compartido sus saberes con los vecinos de Peñalolén, impartiendo talleres de aprendizaje de las técnicas de construcción en tierra, de uso de energías renovables, de huertas, estableciendo organizaciones solidarias como la Casa de Acogida El Oasis en Lo Hermida, la Comunidad Terapéutica de Peñalolén, el proyecto de la Fiesta del Alma, con los intercambios escolares de colegios con las escuelas municipales y con la ampliación en tierra casas de la Villa Microbuseros en Antupirén, trabajando conjuntamente arquitectos y maestros con los vecinos.

Actualmente, luego de muchos estudios, la comunidad consiguió que el Concejo Regional y Municipal, les otorgue la condición de “seccional”, situación especial que considera el MINVU para preservar barrios que requieren resguardar sus especiales características. Este reconocimiento se estableció en base a los servicios ambientales que los vecinos presentaron a la comuna y a la ciudad de Santiago.