Conozca un poco más de los vinos íconos de Chile

Estos exclusivos vinos “íconos” resumen las más logradas características del terroir donde se originan y cristalizan las aspiraciones del viñatero que los produce.

Conozca un poco más de los vinos íconos de Chile

En 1985 se subastó el vino más caro de todos los tiempos. Se trata de una botella proveniente del Château Lafite Rothschild de la cosecha 1787, por el cual se pagó una cifra de 93 millones de pesos chilenos. Durante este 2015, el descorchado más caro del mundo correspondió a un vino de Borgoña el Richebourg Grand Cru, por el cual se desembolsaron cerca de 14 mil euros.

En nuestro país, los vinos íconos están lejos de los precios anteriormente mencionados, aunque sus valores suben cada año, transándose entre los 200 o 300 dólares la botella.

Estos exclusivos vinos “íconos” resumen las más logradas características del terroir donde se originan y cristalizan las aspiraciones del viñatero que los produce. Por lo mismo, se venden muy pocas botellas; a lo sumo, unas 20 mil. Encontrarlos en Chile es sumamente difícil, ya que generalmente están en restaurantes y grandes hoteles de China, Japón, Corea del Sur o Europa.

La Viña Errázuriz produce 500 cajas al año de Viñedo Chadwick, su vino más caro. Su precio de exportación a los merchantes de vinos es de US$ 1.600 la caja de nueve litros. En tiendas especializadas del país, una botella se encuentra a $225 mil.

En tanto Taita, de Viña Montes, tiene un valor aproximado de $220 mil por botella y una producción muy limitada. La primera añada, Taita 2007, solo consta de tres mil unidades y proviene del microterroir de Marchigüe, en un sector que no abarca más de seis hectáreas. 
El Tatay de Cristóbal, de Viña Von Siebenthal, es el ícono de esta firma y alcanza a $160 mil por botella en Chile. 

Por su parte Lapostolle tiene como buque insignia a Borobo, que tiene un valor de $110 mil por botella. Este ensamblaje de cinco cepas, envejecido en barricas de roble francés, es aún más escaso: existen solamente 3.420 botellas en su cosecha 2012, las cuales son todas numeradas, explica Andrea León, enóloga de Lapostolle.

La viña vinculada a esta casa, la Marnier Lapostolle Chile, produce también el ultrapremium Clos Apalta, que se comercializa en $150 mil por botella. Los caldos provienen de vides que fueron plantadas desde 1910. 

Otra casa que produce vinos íconos es Almaviva, joint venture entre Baron Philippe de Rothschild -responsable de Château Mouton Rothschild- y Viña Concha y Toro. A diferencia de otras viñas donde solo una parte de su producción corresponde a vinos íconos o ultrapremium, Almaviva se concibió para elaborar exclusivamente estos caldos. En Chile, Almaviva tiene un precio retail cercano a los $120 mil por botella. Su producción anual oscila entre las 12 mil y 14 mil cajas de 9 litros por año, lo que equivale a aproximadamente 150 mil a 170 mil botellas por año. 

Los Undurraga, una familia que lleva cinco generaciones haciendo vinos, tiene en "Auma" el emblema de la Viña Koyle. Esta casa nació tras vender Viña Undurraga al empresario José Yuraszeck. "Auma" se comercializa a US$ 360 la caja de 12 botellas y su producción es acotada, no más de cuatro mil botellas por año.

El grupo Luksic tiene en Altaïr su vino ícono, que forma parte de los Grandes Vinos de Viña San Pedro. Se comercializa en $98 mil por botella y se elaboran 18 mil unidades al año.

Si ya el precio puede ser prohibitivo para el gran público, hay otra razón por la cual estas selectas botellas no son muy conocidas en el país: se reservan para el extranjero. El 95% de la producción de Viñedo Chadwick se exporta, principalmente a Japón, Corea y China. En el caso de Viña Montes, sobre el 90% de toda la producción de la casa cruza las fronteras del país.

Fuente: El Mercurio