Considerar quiénes somos, clave para salir de la crisis

Desde la llegada de los españoles hasta nuestros días la promoción de la familia ha sido un sello de nuestra sociedad. 

Por: Guillermo Toro Parot.

Considerar quiénes somos, clave para salir de la crisis

El momento actual de desconfianza y desorientación nos llama a hacer una pausa y reflexionar sobre nuestra identidad y desde ella decidir qué hacer. En su discurso al mundo de la cultura en el contexto del viaje apostólico a Portugal en 2010, el Papa Benedicto XVI afirmó que sólo la verdad “puede orientar y trazar el rumbo de una existencia lograda, como individuo o como pueblo”. Según su argumentación “un pueblo que deja de saber cuál es su propia verdad, acaba perdiéndose en el laberinto del tiempo y de la historia, sin valores bien definidos, sin grandes objetivos claramente enunciados”. No porque lo dijo el Papa, sino porque lo que dijo es cierto, vemos que para descubrir hacia dónde vamos como país y cuáles acciones tomar es necesario que conozcamos y consideremos nuestra verdad, quiénes somos, de dónde venimos. Sin un horizonte hacia el que caminar, ¿Hacia dónde vamos como sociedad?, sin fundamentos sólidos, ¿sobre qué bases estamos construyendo?

Reconocer y aprender de nuestra historia es parte de la verdad a la que se refiere el Papa. Nuestra historia, nos ha enseñado que el odio, la falta de perdón y la violencia entre hermanos sólo nos lleva a más odio y más violencia, ejemplos sobran, basta pensar en las guerras civiles. Nos enseña que la falta de un diálogo en la verdad y guiado por intereses personales solo nos lleva a alejarnos entre nosotros. Nos enseña que el tratar de implementar ideologías contrarias a nuestra identidad solo causa frustración y tragedias. Nos enseña que la solidaridad en los momentos de dificultad puede vencer los peores terremotos y que las políticas por el bien común son aquellas que perduran y nos benefician a todos.

Otra parte de esa verdad es la dignidad de la persona y la familia promovida desde nuestros orígenes. Desde la llegada de los españoles hasta nuestros días la promoción de la familia ha sido un sello de nuestra sociedad. Esto se puede ver en las “25 cédulas especialmente dirigidas a este tema que consigna la Recopilación de Leyes de Indias de 1680, todas ellas dictadas entre 1544 y 1626” (G.Rojas, Chile en épocas de crisis, 53), hasta en la Constitución Política de la República de Chile vigente hoy que habla de la familia “como núcleo fundamental de la sociedad”.

Nuestra identidad, nuestra verdad es fuente para reflexionar sobre nuestro presente pensando en nuestro futuro. Sin ella no tenemos nada que hacer en el “laberinto del tiempo y de la historia”.