Coquimbo, la cuna de Cuturrufo

Junto a la ciudad de La Serena, Coquimbo recibe año a  año una gran cantidad de turistas atraídos por sus extensas y estupendas playas, como La Herradura, la más famosa de todas. 

Coquimbo, la cuna de Cuturrufo

Junto a la ciudad de La Serena, Coquimbo recibe año a  año una gran cantidad de turistas atraídos por sus extensas y estupendas playas, como La Herradura, la más famosa de todas.

Esta ciudad sirve de punto de partida para exploraciones por la costa para visitar el Fuerte de Coquimbo, o hacia el interior y los valles. En septiembre se raliza una de las fiestas  más tradicionales de la zona, en que se celebra la independencia de Chile: La Pampilla.

Esta típica fiesta de Coquimbo es sumamente popular, puede durar entre cuatro días y una semana, dependiendo de lo que dicte el calendario de feriados hacia el 18 de septiembre. Se celebra en una explanada en el sector sur-oeste de la península de Coquimbo y se llena de gente festejando. Muchas personas llegan hasta allá para instalarse en carpas.

Algunas de las playas más visitadas y en las que además se puede hacer camping son Las Mostazas, Morrillos y Bahía Guanaqueros. Este último es un balneario muy visitado y recomendable para pasar varios días de relajo y actividades en el mar.

Justo entrando desde el sur, aparece la enorme Cruz del Tercer Milenio, uno de los monumentos religiosos más impresionantes de la ciudad. Otro sin duda, es la hermosa mezquita y centro cultural Mohammed VI, inaugurado el 2007 y construido gracias al trabajo de constructores y artesanos marroquíes.

Su gastronomía destaca en sectores como el Barrio Inglés, donde también se concentran actividades culturales, tocatas y una activa vida nocturna.  

Al igual que La Serena, esta ciudad también fue asentamiento de diaguitas y de otras culturas originarias antecesoras, como la llamada Las Ánimas, que habitó aquí mismo entre los años 900 y 1200 d.C., y cuyos restos fueron encontrados donde ahora está el museo Domo, en plena Plaza Gabriela Mistral de la ciudad.

La caleta del puerto de Coquimbo es otra de sus atracciones. En esta lugar se pueden consumir productos del mar frescos, además de hacer encargos especiales a los pescadores.

Cristián Cuturrufo

Surgió como la gran figura del jazz en los años 90, el trompetista Cristián Cuturrufo estableció su nombre y un prestigio en la escena aplicando un honesto y muy sólido revisionismo de la música bebop a través de sus grandiosas dotes de solista e improvisador.

Cuturrufo supo asimilar este lenguaje venido desde Nueva York e imprimirle un carácter chilenísimo a su música, hecho que finalmente lo llevó al estrellato. 

Siendo niño se inició en la música en su Coquimbo natal, a través de la influencia de su padre, el acordeonista Wilson Cuturrufo, cabeza de una familia de intérpretes vinculados a las tradiciones musicales del puerto y de las fiestas populares de la región. Tras participar en una serie de agrupaciones locales, Cuturrufo comenzó una formación académica y técnica como trompetista docto en la Universidad Católica, donde integró el grupo de cámara Ensamble Gabrieli entre 1991 y 1993. Poco después, algo aburrido de la doctrina y el rigor académicos, viajó a Cuba para profundizar sus estudios de música popular, ritmos afrocubanos y jazz, inspirado en los solistas que siempre le habían quitado el sueño: Fats Navarro, Dizzy Gillespie y Arturo Sandoval. 

Desde 1996 dirigió sucesivos quintetos por los que desfilaron gran parte de los jazzistas de los '90: los saxofonistas Ignacio González, Jimmy Coll y David Pérez, los guitarristas Jorge Díaz, Daniel Lencina Jr y Federico Dannemann, los bajistas Felipe Chacón, Christian Gálvez y Cristián Monreal, y los bateristas Iván Lorenzo, Carlos Cortés y Andrés Celis, entre otros. Tras debutar con Puro jazz(2000) se integró a dos bandas: el cuarteto bop Los Titulares (de Pancho Molina) y los gruposVernáculo y Cutus-Clan, dirigidos por su hermano, el percusionista Rodrigo Cuturrufo (la primera creada como agrupación de música religiosa del culto mariano y la segunda como orquesta de boite). 

Su carrera como líder de quintetos se extendió hasta bien entrados los años 2000, con la grabación de discos latin jazz (Latin jazz, 2002) y bebop (Recién salido del horno, 2003) y apariciones como trompeta solista en orquestaciones swing con The Universal Orchestra (Concierto sabor a jazz, 2004) y con El Farol Big Band (Llegando al puerto, 2006), antes de unirse al pianista de la vieja guardia Valentín Trujillo. 

Durante 2009, el trompetista volvió a hacer noticia con una extensa gira por Nueva Zelanda y el Sudeste Asiático, donde puso a su poderoso quinteto de jazz y funk latinos en escenarios exóticos con una música que ya era exóstica para aquellos públicos. Cuturrufo logró críticas favorables en medios especializados con conciertos en  Indonesia, Singapur, Malasia y Tailandia. A mitad de 2009 publicó su primera antología de jazz, titulada Treinta años en trompeta y para enero de 2010 se presentó por primera vez en el Festival Providencia Jazz al mando de un ensamble multinacional de once músicos donde figuraron su colega swing  Jimmy Coll (saxo tenor solista), Claudio Rubio (saxo tenor de sección), Eduardo Peña (bajo eléctrico) y Carlos Cortés (batería).