Cuidado de caballos chilenos: El cólico equino

A pesar de su aspecto fuerte y poderoso, los caballos sufren dolencias y afecciones que pueden resentir su salud. 

 

Cuidado de caballos chilenos: El cólico equino

Si bien existen diferentes terapias para ayudar a que el animal se sienta bien, lo ideal es llevar a cabo una medicina preventiva para evitar que se desarrollen enfermedades en su organismo. 

Es esencial mantener la vigilancia y los cuidados del caballo: la observación es el factor determinante para conocer si se encuentran en perfecto estado.

Existen dolencias que son muy fáciles de descubrir y de tratar por su carácter externo, como es el caso de las heridas o roturas. 

Sin embargo, existen otras de condición interna que son más difíciles de averiguar. Los cólicos son patologías que por su fuerte dolor son fáciles de diagnosticar. 

El cólico equino es definido como un dolor agudo que tiene el caballo debido a un problema en el aparato digestivo. Su anatomía es, sin duda, una de las características principales por las que sufre este grave problema. Al poseer un aparato digestivo tan largo, los ligamentos que suspenden el digestivo cuentan con mucho espacio.

Aparte de su fisiología,  existen muchas causas que hacen posible que el animal padezca esta enfermedad. Todo lo que le pueda producir estrés al caballo le provoca el cólico: transportar al animal de un lugar a otro, el ejercicio desmesurado o por el contrario nulo. 

Una de las principales causas es sin duda, que el caballo no reciba una alimentación adecuada. Es aconsejable que durante el día, se reparta la ración del alimento en tres veces. 

Asimismo, el ejercicio es esencial, el caballo se tiene que mover, hacer deporte. Es necesario que el animal se mueva como mínimo una hora y media o dos horas al día. Para realizar este ejercicio, se deben mantener los cascos del caballo en buen estado.

Es fácil darse cuenta de que un caballo está sufriendo un cólico, ya que los síntomas son evidentes. Dependiendo de lo fuerte que le esté atacando no parará de moverse y se mostrará inquieto: se tumbará, se levantará y se revolcará por la cuadra constantemente. El animal no podrá defecar ni orinar y continuamente se mirará el flanco dolorido. 

A la hora de tratar esta enfermedad, lo primero que hace el veterinario  cuando llega el equino afectado por esta patología es una palpación rectal para ver si el cólico es posterior.

A continuación, se realiza un sondaje gasogástrico. Se introduce por el hollar izquierdo del caballo una sonda con agua templada con sal, que hace las veces de efecto laxante. Aproximadamente se pasan unos diez litros de líquido por la sonda. Si entran bien más de cuatro litros, indica que el cólico no es anterior.

Pero si por el contrario, no pasan correctamente, significa que hay reflujo y que el cólico es posterior, se ha producido en el intestino delgado o en el estómago. Si se produce en el estómago, generalmente el caballo muere.

El tratamiento que prescriben los veterinarios es a base de suero, ya que este aporta un exceso de líquido en el organismo. Vísceras, riñones e hígado absorben el exceso de líquido, ayudando a deshacer la bola que les provoca el cólico, así  el animal vuelve a poder defecar y orinar.