Desembarco y reconquista: Las proezas de Mariano Osorio en Chile

Nació en Sevilla en 1777 y desde muy joven inició su carrera militar en la rama de artillería. Combatió de manera notable durante la invasión napoleónica a España en 1808. Su desembarco en Talcahuano fue clave para la reconquista del territorio chileno por parte de la Corona española.

Desembarco y reconquista: Las proezas de Mariano Osorio en Chile

Cuando el Virrey del Perú José Fernando de Abascal y Sousa desconoció el Tratado de Lircay (tregua firmada por los realistas luego de que su avance fuera detenido cerca de Talca por fuerzas patriotas), puso a Osorio al mando de la fuerza expedicionaria que reconquistaría Chile para el Rey de España. 

Mariano Osorio desembarcó en el puerto de Talcahuano el 13 de agosto de 1814 como nuevo jefe de las fuerzas realistas, junto a 5 mil soldados bien armados y entrenados, para reemplazar al Brigadier español Gabino Gainza y a su vez, detener el movimiento independentista de los patriotas.

Desde allí avanzaron hacia el norte, reconquistando los territorios de Chile para la Corona Española. El último enfrentamiento se produjo el 1º y 2 de Octubre de 1814, en la famosa Batalla de Rancagua, donde Osorio y las huestes hispanas derrotaron a las tropas patriotas del general Bernardo O’Higgins. De esta manera Osorio entró triunfante a Santiago de Chile.

Luego de la Batalla de Rancagua, Mariano Osorio asumió la Gobernación de Chile. Como era de esperarse, el gobernador reinstaura el antiguo régimen y todas sus instituciones. De igual forma disuelve todo lo instaurado por los "patriotas" durante el periodo de la Patria Vieja. 

Osorio, a pesar de haber ordenado la deportación de una centena de notables patriotas al Archipiélago de Juan Fernández, intentó llevar a cabo conscientemente un gobierno de reconciliación entre los bandos enfrentados (patriotas y realistas); por eso ordenó el tribunal encargado de enjuiciar a posibles antiguos patriotas, con vecinos benevolentes que perdonaron en reiteradas ocasiones. 

Pero al parecer, no controlaba por completo la situación de la gobernación. El Regimiento Talaveras de la Reina, a cargo del infame capitán Vicente San Bruno, reprimía con violencia a muchos patriotas, lo cual no haría otra cosa que contribuir a oscurecer la fama del gobierno español y producir el traspaso a la causa nacionalista del grupo más moderado, que sería determinante en el futuro.

En 1816, el Virrey del Perú, publica en un connotado periódico de Lima, que es él el principal responsable de la reconquista de Chile. Esto provocó que Osorio se moleste y envíe una carta al mismo periódico desmintiendo los dichos de su superior y haciéndose él acreedor de la responsabilidad en los triunfos realistas. Evidentemente esto provocó la ira del Virrey, el cual lo destituyó y nombró en su lugar a Casimiro Marcó del Pont.

En 1817 el General Bernardo O’Higgins, ayudado por el General argentino José de San Martín invaden la Capitanía General de Chile con un ejército formado por las tropas que huyeron de Chile hacia Argentina después del Desastre de Rancagua. Las tropas lograron liberar Chile de la dependencia de la Corona española y transformarlo en una república independiente. Sin embargo esto no sería aceptado inmediatamente por la Corona Española, la cual ordenó una nueva expedición a cargo del antiguo gobernador de la colonia, el general Osorio. Osorio y sus tropas desembarcaron nuevamente en Talcahuano. Al igual que en 1814 avanzaron hacia el norte y sorprendieron a las fuerzas patriotas, conformadas por el Ejército de los Andes y el recién formado Ejército de Chile, en la Batalla de Cancha Rayada, el 19 de marzo de 1818. 

El ejército patriota fue perseguido por las fuerzas de Osorio, sin embargo los patriotas lograron organizarse en los llanos de Maipú donde vencieron definitivamente a los realistas en la Batalla de Maipú. Mariano Osorio logra escapar con algunos colaboradores hacía Lima, donde es juzgado por las posibles responsabilidades que le pudieran caber en la derrota realista. Fue absuelto y emprendió viaje de regreso a su tierra natal, pero terminó sus días en La Habana, en 1819.