Despedida a un joven excepcional, Nicolás Fossatti Vilches

Por: Arturo Montory.

Nicolás, con el cual conversé muchas veces y además lo entrevisté, era un joven que hablaba y se interesaba por cosas serias y trascendentes.

Despedida a un joven excepcional, Nicolás Fossatti Vilches

Propietario del criadero Santa Patricia junto a su padre Agustín, fue un joven que abrazó el gusto por el caballo chileno y la crianza desde que tenía 14 años y paso a paso se fue forjando como jinete dando sus primeros lecciones bajo las enseñanzas de “Quico” Meza. Rápidamente fue progresando en forma abismante hasta entreverarse en las últimas temporadas que corrió con los mejores exponentes del rodeo chileno, deporte que lo apasionó y practicó con perseverancia, tesón y cariño por él.

Nicolás, con el cual conversé muchas veces y además lo entrevisté, era un joven que hablaba y se interesaba por cosas serias y trascendentes, tanto así que cuando llegó un momento difícil en la historia de nuestro caballo chileno, no dudó un instante en decidir su firme e inequívoca posición de defender el registro cerrado y el nombre de chileno, lo que a través de las redes sociales transformó en un movimiento juvenil avasallador e inganable.

Fue candidato en la elección recién pasada a Director de la Federación de Criadores, motivo de la entrevista que le hice, donde manifiesta lo expresado más arriba.

En su época universitaria, fue Presidente de Onares, rodeo Universitario y cumplió una faena brillante directiva y organizativa.

Era de esas personas líderes por naturaleza, por vocación y destino, naturales, sin poses ni menos aspavientos, hombre franco, directo y claro, cariñoso y buen deportista.

Sin duda su corta vida le bastará para dejar una linda huella entre sus amigos que los tenía y tendrá siempre por montones. La crianza y el rodeo no lo olvidarán y menos desaparecerá la semilla sembrada en su irrestricto amor por el caballo chileno y las tradiciones huasas, que las admiraba y practicaba.

Casado hace poco tiempo y con un hijo en camino, brillante profesional cuyo talento ya daba frutos en la empresa familiar, era un joven que llegaría muy lejos en la vida, pero Dios quiso otro destino para él.

Es difícil despedir a un joven huaso, al que le tenía un especial cariño por muchas afinidades que teníamos en común, pero su semilla germinará y nunca lo olvidaremos.