Diez frases para recordar a Roberto Bolaño

En el aniversario de su fallecimiento, hoy recordamos al destacado escritor chileno Roberto Bolaño, quien desde pequeño decidió su futuro, y sus interminables viajes por el mundo alimentaron su pluma.

Diez frases para recordar a Roberto Bolaño

Nació en Santiago el 28 de abril de 1953, hijo de León Bolaño, transportista, y de Victoria Ávalos, profesora. Pasó su infancia en Viña del Mar, donde cursó sus primeros estudios, en Quilpué y en Cauquenes. 

En 1968 la familia se trasladó a Ciudad de México, donde Roberto pasó su adolescencia concentrado en la lectura, encerrado durante horas en la biblioteca pública. 

Tras abandonar México, partió hacia El Salvador, y luego a Europa, donde se mantuvo muy solitario, sólo acompañado de las letras, y de la experiencia que una decena de empleos distintos en los que tuvo que desempeñarse le dejaron.

En 1984 publicó su primera novela: Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce, con la que obtuvo el premio Ámbito Literario. Ese mismo año lanzó La senda de los elefantes, que fue galardonada con el premio Félix Urabayen.

En 1993 los médicos le diagnosticaron una grave enfermedad hepática. Ese mismo año vieron la luz Los perros románticos, un recopilatorio de la obra poética creada entre 1977 y 1990, y la novela La pista de hielo. En 1996 presentó La literatura nazi en América y Estrella distante, y en 1997 la compilación de cuentos Llamadas telefónicas, que le valió el premio Municipal de Santiago de Chile, el más importante en su país.

El “estilo Bolaño” ha traspasado fronteras en todo el mundo tras la muerte del escritor, a través de artículos, poesías, novelas, relatos o discursos; muchos de ellos publicados póstumamente, como “2666”, “El Tercer Reich” o “El gaucho insufrible”.
A 12 años de su partida, lo recordamos con diez frases:

1. “Escribir no es normal. Lo normal es leer y lo placentero es leer; incluso lo elegante es leer. Escribir es un ejercicio de masoquismo; leer a veces puede ser un ejercicio de sadismo, pero generalmente es una ocupación interesantísima.” (Sobre sus preferencias literarias añadió luego en el programa “Off The Record”: “Yo soy básicamente un lector de poemas. Me gusta muchísimo la poesía. Por ejemplo, la literatura chilena que yo leo y que siempre he leído es poesía: Parra, Lihn, Diego Maquieira y Zurita).

2. “Me conmueven los lectores a secas, los que aún se atreven a leer el “Diccionario filosófico de Voltaire”, que es una de las obras más amenas y modernas que conozco. Me conmueven los jóvenes de hierro que leen a Cortázar y a Parra, tal como los leí yo y como intento seguir leyéndolos. Me conmueven los jóvenes que se duermen con un libro debajo de la cabeza. Un libro es la mejor almohada que existe.” (Entrevista con la edición mexicana de la revista Playboy).

3. “La única novela de la que no me avergüenzo es “Amberes”, tal vez porque sigue siendo ininteligible. Las malas críticas que ha recibido son mis medallas ganadas en combate, no en escaramuzas con fuego simulado. El resto de mi “obra”, pues bueno, no está mal, son novelas entretenidas, el tiempo dirá si algo más. Por ahora me dan dinero, se traducen, me sirven para hacer amigos que son muy generosos y simpáticos, puedo vivir, y bastante bien, de la literatura, así que quejarse sería más bien gratuito y desagradecido. Pero la verdad es que no les concedo mucha importancia a mis libros. Estoy mucho más interesado en los libros de los demás.” (Entrevista con la edición mexicana de la revista Playboy).

4. “La verdad es que no creo demasiado en la escritura. Empezando por la mía. Ser escritor es agradable… No. Agradable no es la palabra: es una actividad que no carece de momentos muy divertidos, pero conozco otras actividades aún más divertidas, divertidas en el sentido en que para mí es divertida la literatura. Ser atracador de bancos, por ejemplo. O director de cine. O gigoló. O ser niño otra vez y jugar en un equipo de fútbol más o menos apocalíptico. Desafortunadamente el niño crece, al atracador lo matan, el director se queda sin dinero y el gigoló enferma y entonces ya no te queda más alternativa que escribir.” (Entrevista con la poeta mexicana Carmen Boullosa).

5. “Todos los escritores, incluso los más mediocres, los más falsos, los peores del mundo, han sentido la sombra de ese éxtasis de la creación.”
(Entrevista durante la Feria del Libro de Chile de 1999)

6. “Gabriela Mistral era una extraterrestre y por lo tanto no tenía ni nuestras necesidades ni nuestros deseos (y añadiría que tampoco tenía un talento literario como el que se le atribuye con una soltura de cuerpo espantosa). Era una simple extraterrestre extraviada en Chile, en Latinoamérica, que no podía comunicarse con su nave nodriza para que la fueran a rescatar.”

7. “Casi siempre he creído, y aún sigo creyéndolo, que escribir prosa es de un mal gusto bestial. Y lo digo en serio. (…) En algún sentido creo que escribir prosa es volver a las labores de mi abuelo analfabeto. Es mucho más difícil la poesía. Las escenografías que te proporciona la poesía son de una pureza y de una desolación muy grande. Cuando juntas pureza y desolación el escenario se agranda automáticamente hasta el infinito y lo lógico es que tú desaparezcas en ese escenario y, sin embargo, no desapareces. Te haces infinitamente pequeño pero no desapareces”. (Entrevista con el diario “Primera Línea”).

8. “Si hubiera podido escoger, probablemente ahora sería un caballero rural belga, de salud de hierro, solterón, asiduo a burdeles de Bruselas, lector de novelas policiales, y que derrocharía, con sentido común una riqueza acumulada durante generaciones. (…) Pero soy chileno, de clase media baja y vida bastante nómada, y probablemente lo único que podía hacer era convertirme en escritor, acceder como escritor y sobre todo como lector a una riqueza imaginaria, ingresar como escritor y como lector en una orden de caballería que creía llena de jóvenes, digamos, temerarios, y en la que finalmente, ahora, a los 48 años, me encuentro solo.”

9. “Yo no me siento el mejor narrador chileno, ni siquiera me preocupa eso. A mí lo único que me interesa en el momento de escribir es hacerlo con una mínima decencia, que no me avergüence al cabo de un tiempo de lo que he escrito, no lanzar palabras al vacío.”

10. “Que tal vez sea una pésima novela. O tal vez no”. (Respuesta a la pregunta “¿Qué nos puede adelantar de su próxima novela, 2666?” durante una entrevista con el diario El Mercurio de Chile en marzo del 2003).