Dunas: de la amenaza a la esperanza

En 1899 don Javier Errázuriz llamaba la atención en el Senado por la gravedad que significaba para el suelo de nuestro país, el avance de las arenas que invadían las tierras fértiles transformándolas en tierras estériles e inútiles para la agricultura. Por ello Errázuriz pedía al entonces ministro de Industrias, Arturo Alessandri, hiciera un reconocimiento de las dunas en el país. 

Dunas: de la amenaza a la esperanza

En un reciente reportaje de “Vida Ciencia Tecnología” de El Mercurio, se señala que las dunas son, contrario a lo que se cree, escasas en nuestro país representando apenas al 3% de nuestras costas, mientras que el 95% consiste en costas rocosas, y el 2% restante a fiordos.

En el siglo pasado fueron consideradas una amenaza para la agricultura, y personajes destacados como Federico Albert, precursor de la botánica y de la conservación del paisaje en Chile, propugnaron su reforestación con especies exóticas. Este científico alemán, que trabajaba con Arturo Alessandri en el Ministerio de Industria, Fue enviado a Constitución con el fin de reconocer detenidamente la costa entre ese puerto y Llico, estudiar los efectos que la invasión de las dunas producía en los campos de la ribera y proponer un plan de forestación adecuado para contenerlas.

Hoy se sabe que estas formaciones arenosas están asociadas con el desarrollo de humedales y pequeños acuíferos para los que sirven de cierre y aislamiento del agua de mar. En ellos se desarrolla una gran biodiversidad y son lugares de descanso para las aves migratorias.

Entre las dunas principales del país se cuentan el Cerro Dragón, frente a Iquique; las que están en la costa de Caldera; las de Tongoy, Los Vilos, Longotoma, Cachagua, Ritoque, Punta Concón, Cerro Dragón en Iquique, Santo Domingo, Chanco y el borde costero de La Araucanía. De éstas, Punta Concón y el Cerro Dragón, son santuarios de la naturaleza.

Pero más allá de su belleza y la lucha que contra ellas existió en los siglos pasados, las dunas hoy podrían ayudarnos a atenuar los efectos del cambio climático: ante una posible alza del nivel del mar, la erosión de la playa sería menor gracias a que las dunas aportan arena para regenerarla. Además, actuarían como amortiguadores y barreras frente a los mayores riesgos de oleaje previstos por una mayor incidencia de tormentas. De hecho, también son importantes para contener los maremotos.

Otra de sus cualidades sería la capacidad de absorción de agua dulce. El agua se acumula debajo de ella lo que permitiéndole generar acuíferos de agua dulce que podrían en el futuro ser fuentes de agua potable. Un ejemplo: el agua potable de la ciudad de La Haya en Holanda, se obtiene desde un campo de dunas aledaño.

Lamentablemente, las dunas de nuestro país han sido seriamente dañadas cediendo espacio a proyectos inmobiliarios que las tienen bajo riesgo de extensión. Ejemplo de ello son las localidades de Algarrobo, El Tabo, Santo Domingo y Concón.

Fuentes:
• Richard García. Vida Ciencia Tecnología. EN: http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=201755
• http://rchn.biologiachile.cl/pdfs/1932/1/Maldonado_1932.pdf