El abominable hombre de las nieves de Rengo

Un periodista del diario entrevistó en el terreno mismo a las personas que vieron al extraordinario ser. Comprobó que más de quince personas aseguraban que el monstruo mitad mono mitad hombre existía.

El abominable hombre de las nieves de Rengo

En 1958 el diario La Gaceta de Santiago reporteó algunos rumores sobre la supuesta existencia de una versión local del Yeti, en Rancagua hacia la cordillera. Yeti correspondía a un enorme y peludo hombre-mono en un valle cordillerano situado de Rengo al interior, junto a los faldeos del cerro Palomo a 4.850 metros de altura, donde viven alrededor de 20 familias campesinas y algunos arrieros.

Un periodista del diario entrevistó en el terreno mismo a las personas que vieron al extraordinario ser. Comprobó que más de quince personas aseguraban que el monstruo mitad mono mitad hombre existía.

Lo describían como un ser que medía más de dos metros, daba enormes saltos, tenía el estómago prominente, los brazos flacos y huesudos y se tapaba con cueros.

Asimismo, el medio de prensa informaba que un agricultor llamado Absalón Valencia junto con un grupo de excursionistas de Rengo, en 1957, realizaron una partida de caza de guanacos. Se internaron en la cordillera pasando por el Pan de Azúcar, Alto de Hormigas y las márgenes del río Portillo. Cerca del Valle de los Huesos, uno de los excursionistas divisó un animal muy peludo que caminaba agachado. Los hombres hicieron puntería y dispararon. El animal se incorporó y comenzó a correr como lo haría cualquier bípedo. Con espanto y a medida que el extraño ser se alejaba los cazadores se dieron cuenta de que era un hombre, especie de mono de una estatura colosal, con largos brazos, pelo largo hasta la cintura, tapado con cueros.

El Hombre de las Nieves de Rengo dio que hablar por mucho tiempo, con variados testigos que aseguraron verlo. Fue tal el suceso, que un grupo de vecinos de Rancagua y Rengo, apoyados por autoridades y carabineros, quisieron montar una expedición para internarse en el interior de Rengo hacia el cordón montañoso denominado “Las Nieves”, para verificar en forma definitiva la existencia del extraordinario ser.

Así fue esta historia que ha alimentado nuestras leyendas por varios años. Su existencia o no quedará en la historia y será parte de nuestra identidad nacional.