El barrio Matadero-Franklin (1847-2007)

El barrio Matadero-Franklin de Santiago se formó en torno a la calle San Diego, continuación hacia el sur de la Alameda de la Cañadilla o avenida Independencia. Su urbanización comenzó con la instalación del Matadero Público, en calle Franklin, en 1847.

El barrio Matadero-Franklin (1847-2007)

Ese año, Antonio Jacobo Vial y Formas vendió y luego donó terrenos a la Municipalidad de Santiago, la que edificó allí el centro de faenamiento y distribución de carnes. Paralelamente, Vial construyó en sus cercanías la Población Matadero, el primer conjunto de viviendas urbanas del sector.

Hacia 1900 el Matadero y su vecindario tenían una importante población y, pese a su lejanía del centro, el barrio era considerado como subdelegación urbana. No obstante, tenía muy mala fama, debido a la delincuencia, las pestes y epidemias. En efecto, los hombres del Matadero eran vistos como pendencieros e insensibles al dolor ajeno por su trabajo de cuchilleros.

Por otra parte, la vivienda era de mala calidad y estaba conformada por conventillos y ranchos, donde los trabajadores vivían hacinados y bajo pésimas condiciones de higiene. Esto, sumado a que el límite sur del sector deslindaba con el Zanjón de la Aguada, un ancho canal de aguas insalubres, favoreció el surgimiento y la propagación de epidemias de viruela, cólera y tuberculosis que rápidamente se expandían al resto de la ciudad.

A inicios del siglo veinte hubo algunas iniciativas estatales para modificar esta situación, específicamente a partir de la construcción de poblaciones obreras higienizadas. La primera de ellas fue la Población Huemul, inaugurada en 1911, y luego la población Matadero, abierta el año siguiente, entre las calles Santa Rosa por el poniente, San Isidro por el oriente y Placer por el sur. Estas poblaciones confirmaron el carácter popular del sector, donde desde finales del siglo XIX se establecieron talleres e industrias. Por su cercanía con el Matadero, muchas de ellas estaban dedicadas al rubro de las curtiembres y el calzado. Sin embargo, la más importante fue la Fábrica Nacional de Vidrios, que ocupaba una manzana completa y contaba con un organizado movimiento sindical. Como testimonio de esa época quedan novelas como La mala estrella de Perucho González, de Alberto Romero.

Desde mediados de siglo, en el barrio comenzó la expansión de un antiguo rubro: el comercio ambulante. En respuesta a la crisis económica de 1929, la gente salió a calles a vender sus productos, originando el llamado 'mercado persa'. Este fenómeno creció con el cierre del Matadero en la década de 1970 y con la crisis económica de 1982, llevando a la aparición de extensos galpones para el regateo. En los años '90, fueron techados grandes patios que extendieron el mercado persa hasta San Diego, confirmándolo como uno de los centros comerciales más importantes de Santiago.