El caballo chileno en la historia de Chile

En 1820 el caballo chileno se comenzó a perfilar con tres tipos definidos por sus usos: el de paseo o de lujo, con ejemplares gruesos y corpulentos; el de paso o viajero, que era un caballo de pecho más angostos, cruz baja y muy andador; y el de trote o marcha, utilizado para faenas agrícolas y por el Ejército, destacado por su fuerza y soporte.

El caballo chileno en la historia de Chile

En época colonial chilena, hacia 1600, cuando nuestro país se dividía en una zona de paz, agrícola y ganadera, ubicada entre Caldera y Concepción, y otra zona de enfrentamiento desde el BioBio al sur, el devenir del caballo chileno fue muy importante en nuestra sociedad. En esta época el auge del caballo aumentó permanentemente y así se mantuvo hasta la Guerra de la Independencia y los ataques a las manadas de españoles y hacendados por parte de los patriotas.

En 1820 el caballo chileno se comenzó a perfilar con tres tipos definidos por sus usos: el de paseo o de lujo, con ejemplares gruesos y corpulentos; el de paso o viajero, que era un caballo de pecho más angostos, cruz baja y muy andador; y el de trote o marcha, utilizado para faenas agrícolas y por el Ejército, destacado por su fuerza y soporte.

Ya hacia 1893 un grupo de criadores, encabezado por Raimundo Valdés, motivados por la introducción de maquinaria que reemplazaba al caballo y hacía disminuir su crianza en el país, pidió la apertura de un registro de raza pura. Es así como en ese año se inauguró oficialmente el registro del caballo chileno, en un momento en que la formalización de las razas caballares era una idea que no existía en América. Esto conviertió al caballo chileno en la raza con registro más antiguo en Sudamérica, teniendo también el tercer registro más antiguo en todo el Hemisferio Occidental. Así entre 1893 y 1900 se lograron inscribir un total de 262 productos.