El cambio climático ya tiene graves consecuencias en Chile

Durante las últimas cuatro décadas, explica el Centro de Ciencia del Clima y la Resilencia, los modelos proyectan una reducción en la precipitación anual de hasta un 30% respecto al promedio actual sobre Chile central hacia fines de este siglo.

El cambio climático ya tiene graves consecuencias en Chile

Aunque sequías de uno o dos años son un elemento recurrente en el clima de Chile Central, los últimos seis años destacan como el período seco de mayor duración y extensión territorial desde mediados del siglo pasado”. Con este diagnóstico se inicia el informe denominado “La megasequía 2010-2015: Una lección para el futuro” del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2 entregado a la Presidenta hace algunas semanas y que alerta ante las consecuencias que ya estamos viviendo producto del calentamiento global.

Dicho informe, relativo a la sequía que ha afectado a la zona centro-sur de nuestro país y que en algunos sectores ya se extiende por más de siete años, indica que debido a la extensión geográfica y prolongación en el tiempo de este fenómeno climático podemos hablar de una “megasequía”. El estudio además indica que el 30% de la causa de esta situación no es de origen natural, sino que se debe al cambio climático.

El estudio indica que los años que conforman la megasequía se caracterizaron por condiciones neutras en el Pacífico ecuatorial, sin observarse un enfriamiento significativo del Pacífico tropical, a excepción del 2010 caracterizado como un evento de La Niña. A pesar que el 2015 se ha observado el desarrollo de un evento de El Niño intenso con ocurrencia de tormentas importantes en el norte de Chile, el déficit de precipitación se mantuvo en la zona central del país.

Durante las últimas cuatro décadas, explica el Centro de Ciencia del Clima y la Resilencia, los modelos proyectan una reducción en la precipitación anual de hasta un 30% respecto al promedio actual sobre Chile central hacia fines de este siglo. Eso significa que aunque en los próximos años llueva más, nunca se volverá a los niveles de lluvias que se tenía en los 80 ó 90, por ejemplo, pues entre el 10% y 12% de esta ya es irrecuperable.

Entre los impactos que este fenómeno climático tiene en Chile el texto “La megasequía 2010-2015: Una lección para el futuro” explica que en el período 2010-2014 el déficit promedio en los caudales en los ríos de las regiones de Coquimbo y Valparaíso alcanzó un máximo de un 70%, reduciéndose hacia el sur a valores cercanos al 25%. Este déficit es similar al de las precipitaciones en sectores precordilleranos, aunque puede ser aún superior en la desembocadura de algunos ríos como consecuencia del mayor consumo de recursos hídricos durante la megasequía.

En Chile el impacto es a varios niveles. Desde 1950, la temperatura promedio en Santiago subió 1°C, por lo que hoy es más probable que el termómetro supere los 33 °C, e incluso los 35 °C. Eso aumenta las posibilidades de sufrir olas de calor, en el caso de la Región Metropolitana, tres días seguidos con temperaturas superiores a 32,4 °C.

El agua almacenada en diversos sistemas también se ha reducido dramáticamente durante la megasequía. Por ejemplo, el volumen del embalse La Paloma en la Región de Coquimbo y el nivel freático del pozo Alfalfares (indicativo del volumen de agua subterránea) se encuentran en sus mínimos históricos hace más de tres años. 

A la merma de caudales en el centro y sur de Chile (cuencas del Maipo, Mataquito, Maule, Itata y Biobío) se suma una de sus consecuencias directas: la disminución de entre un 25% a un 75% en la descarga de nutrientes como el nitrato y el fosfato desde los ríos hacia la zona costera en los meses de otoño e invierno. La descarga de nutrientes y material en suspensión de los ríos al mar genera plumas de sedimentos, cuya forma, extensión y niveles de nutrientes superficiales dependen directamente del volumen de agua dulce descargado en el océano. Estos nutrientes son indispensables para el crecimiento del fitoplancton (el primer eslabón de la cadena trófica acuática), esencial durante el desove, desarrollo larval y alimentación de peces y crustáceos. Parte de esos peces son de gran importancia económica para Chile como la anchoveta y sardina.

Otro de los efectos de la megasequía detallados en el informe es que el número de incendios de gran magnitud (sobre 200 hectáreas) desde las regiones de Valparaíso hasta a La Araucanía se incrementó en un 27% respecto al promedio histórico. El aumento de la superficie quemada es aún superior, llegando a un 69%. 

Fuente:
“La megasequía 2010-2015: Una lección para el futuro” del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2, noviembre 2015, Chile.