El día en que Coronel fue escenario de la Guerra Mundial

A principios del siglo XX, tanto Alemania como el Reino Unido constituían imperios con amplios dominios en ultramar que, para resguardar sus posesiones e intereses, disponían de imponentes flotas navales, por lo que al estallar la guerra, y en su condición de enemigos, era inevitable que se enfrentaran.

 

El día en que Coronel fue escenario de la Guerra Mundial

Para muchos resulta sorprendente, pero nuestra historia tiene entre sus curiosidades la denominada Batalla de Coronel, enfrentamiento naval entre navíos británicos y alemanes que se llevó a cabo a 40 millas de la costa, en aguas territoriales chilenas, frente a la ciudad de Coronel. Las fuerzas británicas eran comandadas por el Contraalmirante sir Christopher George Cradock, y las germanas, encabezadas por el vicealmirante Maximilian Gran Von Spee.

A principios del siglo XX, tanto Alemania como el Reino Unido constituían imperios con amplios dominios en ultramar que, para resguardar sus posesiones e intereses, disponían de imponentes flotas navales, por lo que al estallar la guerra, y en su condición de enemigos, era inevitable que se enfrentaran.

El Imperio Británico tenía dividida a su Gran Flota en Escuadrones, cada uno con completa capacidad operativa. En particular, el Cuarto Escuadrón de Cruceros, que estaba encargado de proteger las rutas entre Sudamérica y las Islas británicas, operaba desde la Base Naval de las Islas Falklands. Pero a pesar de la importancia estratégica de esta zona, la conformación de esta fuerza naval era considerada de segundo orden, ya que disponía de navíos antiguos y sus tripulantes eran en su mayoría jóvenes reservistas.

El Imperio Alemán en tanto, también necesitaba proteger sus amplios territorios y para resguardar sus posesiones en el Lejano Oriente, disponía de una importante fuerza de combate que operaba desde la Base Naval de Tsing-Tao (actual Qingdao, en China). Pero, a diferencia del Cuarto Escuadrón de Cruceros británico, la Flota alemán estaba conformada por barcos de primera línea y sus tripulantes eran casi todos marineros de carrera, con amplia experiencia en el servicio naval.

El 1 de noviembre de 1914 los ingleses se reunieron frente al golfo de Arauco y en formación de abanico se dirigieron a la cacería de los alemandes. Al mismo tiempo, la formación alemana, encabezada por el Crucero Scharnhorst, de dirigió al Sur navegando en fila, con la costa a la vista, en busca del Glasgow.

El avistamiento entre las flotas se produjo a las 17 horas. Al inicio del combate las fuerzas alemanas se encontraban entre la costa y la flota inglesa, por lo que el Contraalmirante Cradock estaba consciente de la ventaja táctica que significaba enfrentar al enemigo con el Sol ligeramente alto a su espalda. Los artilleros alemanes se encandilarían al apuntar sus cañones sobre los barcos enemigos recortados sobre el horizonte iluminado por el Sol.

Sin embargo, la maniobra no resultó exitosa debido a la lentitud del Otranto que, al embravecido mar que a esas horas de la tarde, sufría los rigores de los fuertes vientos del Sur que alcanzaban velocidades de cuarenta nudos, y que imposibilitaban operar las baterías de los barcos ingleses. De esta forma, con el paso de los minutos, la ventaja táctica que significaba la posición del Sol cambió de bando. Más tarde, ya con el astro Rey bajo en el horizonte, eran los barcos alemanes los que ganaron esa ventaja, al camuflarse con la oscuridad de la costa y observar a los navíos ingleses recortarse inconfundibles sobre el tenuemente iluminado horizonte Oeste.

A las 20 horas el Sol estaba ya en el ocaso y le siguió un lento crepúsculo vespertino que maximizó las posibilidades de los artilleros alemanes, los cuales cumplieron su tarea y con certeros tiros comenzaron a aniquilar a los dos principales barcos ingleses. Así, Los Cruceros pesados Good Hope y Monmouth sufrieron importantes daños y fueron perdiendo gradualmente su capacidad de respuesta, pero resistieron.

A pesar de los daños sufridos el Contraalmirante Cradock resistió. Estaba decidido a vender cara su derrota y confió en aguantar y esperar la llegada de la noche para recibir la ayuda de la Luna que debía asomar, ya en menguante, sobre el horizonte Este, para iluminar al enemigo, y así poder continuar disparando con los escasos medios que le quedaban.

Sin embargo, el milagro no se produjo y a las 20:57 una certera andanada explotó en cubierta y provocó la destrucción de la nave insignia Good Hope, la cual se hundió rápidamente con toda su tripulación, incluido el Contraalmirante Cradock. No hubo sobrevivientes.
Llegada la noche, y con la Luna despareciendo a ratos entre las nubes, la oscuridad era total. Para mala suerte de los ingleses, Nüremberg ubicó al maltrecho Monmouth, el cual por venir cerrando la formación alemana no había tenido la oportunidad de participar directamente en el combate. El crucero alemán enfrentó al navío británico y lo conminó a rendirse, pero al no tener respuesta procedió a dispararle hasta su hundimiento, que se produjo a las 21:55. Tampoco hubo sobrevivientes.

Ya entrada la noche el resto de la formación británica logró escapar. Como resultado del combate los ingleses perdieron a dos cruceros acorazados y murieron 1654 marineros. Los alemanes solo tuvieron tres heridos.

Habitantes de los pueblos y ciudades emplazadas en la zona costera del Golfo de Arauco fueron testigos lejanos del enfrentamiento. El ruido sordo y apagado de los cañonazos y el resplandor de los disparos e incendios que iluminaba el horizonte, hizo que muchos subieron a los cerros para intentar observar la tragedia que se consumaba a lo lejos, sin saber a ciencia cierta de qué se trataba.