El novedoso vino elaborado con uvas congeladas

A pocos minutos de las cataratas del Niágara, en Canadá, existe una interesante atracción. Nos referimos a las bodegas elaboradoras de icewine, vino de hielo, elaborado con uvas congeladas.

El novedoso vino elaborado con uvas congeladas

Las inclemencias del tiempo en América del Norte son, a pesar de estar a la misma latitud que la zona de Burdeos, propicias para elaborar vinos distintos y que cautivan por la complejidad de su elaboración. Es cierto que en Canadá se bebe icewine como bajativo y acompañado de postres, pero el hecho de elaborar vinos con uvas congeladas, tiene un encanto especial.

El hallazgo del icewine, eiswein en alemán, se originó accidentalmente. Luego de una intensa helada, los vinicultores alemanes de Franconie, recolectaron los frutos de la vid que se habían congelado por el inmenso frío y siguieron el proceso tradicional de la elaboración vinícola: prensaron las heladas uvas.

Se llevaron una gran sorpresa cuando descubrieron el resultado de cosechar estas uvas heladas, el sabor concentrado de las uvas con un delicioso y elevado contenido de azúcar era como una caricia al paladar. Un intenso color amarillo paja invitaba a degustarlo y a aspirar sus aromas a frutas amarillas maduras: durazno y mango en su máxima expresión de dulzor.

Alemania, a pesar de ser la cuna de este vino, fue sobrepasada por la producción de Canadá, ya que en esta nación el arribo de cada invierno garantiza temperaturas extremas.

Lo que hace a este vino tan especial son los cambios que sufre la materia prima con la que se confecciona el mosto: Los vinicultores que producen vino helado no cubren las viñas durante los meses de invierno. Así, al estar expuestas a las heladas, las uvas se cubren de hielo para luego sufrir también la acción del deshielo, este proceso tiene lugar en varias ocasiones, provocando la deshidratación de la fruta y por ende, la concentración de los azúcares y los ácidos, lo que desarrolla el potente aroma y el sabor de este vino.

Las primeras elaboraciones de icewine en Canadá datan de la década de los 70. Durante los años 80 hubo un “boom” enológico, más en la línea experimental y búsqueda de formas de elaboración, siendo la década de los 90 cuando se comenzó a producir en volúmenes adecuados al consumo y comercio.

Durante casi 20 años, solo dos bodegas elaboraron icewine de forma regular: St. Laszlo en el Valle de Similkameen y Hainle en Okanagan. Cuando Hainle, emigrante alemán llegado a Canadá en 1970, inauguró su bodega en Peachland (British Columbia), en 1988, puso a la venta la cosecha de icewine elaborada en 1978, si bien no fue la bodega Brights la que etiquetó, como tal, el primer Eiswein en 1986, siendo cambiada su denominación por la de icewine la añada siguiente, elaborado a partir de la variedad autóctona de tierras canadienses, la vidal.

De ahí a esta parte la evolución del Icewine ha sido imparable, gracias en buena medida a productores de la zona de la talla de entre otros Hillebrand Estates e Inniskillin a los que se han unido más recientemente marcas ya consolidadas como Pilliteri Estates o Southbrook Vineyards, que han contribuido a consolidar a las tierras canadienses en el cada vez más competitivo mercado vinícola mundial.