El origen e historia del Te Deum ecuménico

En sus comienzos, esta ceremonia se celebraba al final de la misa, tradición que terminó en 1870 cuando a petición del entonces Ministro de Culto, Miguel Luis Amunátegui, se comenzó a celebrar sin Eucaristía.

El origen e historia del Te Deum ecuménico

Es definido como un “Canto de Acción de Gracias a Dios  y de profesión de fe”. Nos referimos al tradicional Te Deum ecuménico, ceremonia en la que la Iglesia le agradece y pide a Dios por la patria en presencia de las más altas autoridades del Estado.

El Te Deum, que tiene sus orígenes en el siglo IV, se he celebrado en Chile para Fiestas Patrias desde nuestra Independencia. Fue en 1811 cuando José Miguel Carrera  pidió a la autoridad eclesiástica de la época que celebrara una Acción de Gracias para conmemorar el primer aniversario de la Junta Nacional de Gobierno. Luego, cuando se luchaba por confirmar la independencia de Chile en los campos de batalla, se ofreció a Dios un Te Deum para el caso que esa independencia se produjera. Así pues, desde 1818 se celebra el Te Deum cada 18 de septiembre. 

En sus comienzos, esta ceremonia se celebraba al final de la misa, tradición que terminó en 1870 cuando a petición del entonces Ministro de Culto, Miguel Luis Amunátegui, se comenzó a celebrar sin Eucaristía.

Posteriormente, en 1925, se separó constitucionalmente la Iglesia del Estado, y el mismo 18 septiembre en que entraba en vigor el nuevo texto constitucional, el Te Deum fue celebrado de la misma manera que lo había sido con anterioridad, en presencia de las máximas autoridades del país.

Desde 1971, el Te Deum es de carácter ecuménico, por lo que cuenta con la participación de representantes de las iglesias Ortodoxa, Luterana, Anglicana, Metodista Pentecostal y Evangélica, entre otras. También adhieren representantes de las comunidades judía y musulmana. 

El Te Deum, que este año celebrará su versión 205,  se ha mantenido siempre de manera ininterrumpida, salvo en 1973 cuando fue sustituido por una “Oración por la Patria”, oportunidad en la que se oró por los caídos y por el porvenir del país, una semana después del quiebre institucional.