El riesgoso y apasionante negocio de los caballos en Chile

La cría, venta y corrida de caballos purasangre en Chile es, claramente, un negocio para los más acaudalados y apasionados por el deporte equino. Y no es para menos; una gran inversión puede convertirse en un desastre de aún mayores proporciones, o bien ser una inesperada mina de oro.

El riesgoso y apasionante negocio de los caballos en Chile

Si una pasión mueve multitudes, dos pasiones juntas mueven un país. La reciente incursión de Arturo Vidal en el mundo del deporte equino ha devuelto la mirada del chileno hacia el hipódromo, donde hace poco Il Campione –la gran inversión del crack del Calcio italiano– se llevó el primer premio del Derby de Viña del Mar. El buen rendimiento del animal dio pie para su reciente venta en, se dice, más de US$2 millones.

No obstante, esa operación representa cuán errático puede ser el invertir en los caballos. También se dice que esos más de US$2 millones no distan mucho de lo que gastó Vidal en comprarlo. Más aún; ese habría sido de los pocos ejemplares ganadores dentro de varias otras adquisiciones que, a su vez, habrían sido compradas en valores por sobre los de mercado. A eso se suma la mantención; preparadores, veterinarios, medicinas y alimentos son gastos mensuales que alcanzan sumas nada de despreciables.

La vida es una tómbola

Sin embargo, la inversión en caballos de carrera no tiene por qué terminar en quiebras ni desastres. Sí es un mercado que requiere de muchísimo estudio y pasión. Los propietarios de caballos de carrera coinciden en que esta no es una actividad con la que se haga dinero. Puede que un año sea rentable, pero a la larga se sale empatado.

En un remate adquirir un potrillo bueno, puede costar entre $30 millones y $50 millones. Pero el potrillo nunca ha corrido; se compra por la sangre. Después se lleva al hipódromo y, si se quiebra a la primera, no queda otra que llevarlo a la feria y venderlo por $200.000 o $300.000. Y no hay seguros de por medio.

Aún más complicado puede ser establecer un haras. Para partir hay que adquirir una buena yegua, lo que cuesta entre $5 millones y $10 millones. Después viene la monta, es decir, el potro; esos son $4 millones. Más la crianza –desde que está en vientre hasta que tiene un año, lo que cuesta $5 millones entre veterinario, suplementos, comidas, etc. Entonces, se invierte del orden de $20 millones y, si el caballo debuta y sale malo... hasta ahí no más se llega. “La sangre no asegura siempre un buen producto”, afirman los conocedores.

Los haras tienen una producción que puede bordear los 70 caballos anuales y se quedan con los mejores cinco o diez. Si se tiene suerte y sale un caballo bueno, se puede vender a Estados Unidos en más de 1 millón de dólares, así como también se puede llevar 30 años criando y nunca ganar un Derby.

La voz de la experiencia

Ignacio Silva Matte, ingeniero agrónomo de profesión, llevó el haras Alicahue –el más antiguo de Chile al haber sido fundado en 1909- por generaciones. Recuerda con especial cariño ejemplares como Winsloe, Pericote, Joy Bird, Florete –este último ganador del Ensayo– y Submarino, ganador de varios clásicos. Desde esa época –y hasta el día de hoy– remataba en Club Hípico 1450, hoy Remates Zañartu Rozas y Compañía, donde se realizan subastas todos los años.

Silva Matte detalla, también, las principales competencias del país; el Ensayo del Club Hípico ($70 millones de primer premio), el Saint Leger del Hipódromo Chile –que se corre en noviembre y paga, también, $70 millones al primer lugar– y el Derby del Valparaíso Sporting Club, que se corre en febrero. “Este año lo ganó Il Campione”, acota el ingeniero. “Recién lo vendieron en Estados Unidos. Al Derby se le hace bastante propaganda, y le viene bien la fecha porque en ese tiempo la gente veranea en Viña. El Sporting prácticamente colapsa por la concurrencia. Dicen que habían 120.000 personas, número que crece año a año”.

También, para los ejemplares de más de tres años, existe el Gran Premio Hipódromo de Chile, que casi siempre se corre en abril. El Clásico Latinoamericano se organiza en Chile cada 4 años, y este 14 se correrá en el Hipódromo de Palermo. Ahí iba a correr Il Campione, pero no lo hará porque lo vendieron. “Van cuatro caballos chilenos a esa competencia”, aclara Silva Matte.

Fuera del país

En comparación a las competencias extranjeras, en Chile los premios son bastante más modestos. Eso hace que muchos haras busquen exportar a países como Estados Unidos o Dubái, donde se pagan premios de mucho más de US$1 millón. En el país del norte, por ejemplo, ha incursionado el haras Don Alberto. Ejemplares vendidos en el extranjero pueden alcanzar montos que rondan los US$1,5 millones.

“Donde está progresando bastante la hípica ahora es en China”, advierte Silva Matte. “Los chinos son muy aficionados para las carreras y, como tienen tanta población, están progresando bastante. Japón, también, está bien adelantado. Hasta ahora no se ha sabido que se haya vendido mucho a esos países, pero lo más probable es que se comience a vender más para allá”. Cabe destacar que los premios de las diversas competencias se relacionan directamente por la recaudación de apuestas del hipódromo, por lo que países con mayor población (con la excepción de Uruguay, que a pesar de ello entrega mejores premios) tienden a entregar mejores montos.

Principales gastos

Para establecer un haras, lo primero –y lo más costoso– es adquirir el terreno. Según Silva Matte, el clima debe ser no demasiado lluvioso, debe darse bien la alfalfa y el trébol, y el terreno no puede ser muy arenoso, porque ello puede afectar las pezuñas de los caballos.

Otros gastos relevantes se relacionan con los empleados; lo ideal es tener un criador por cada tres potrillos, así como preparadores y veterinarios. La alimentación, también, pesa mes a mes, y más ahora que “la coliza de pasto prensado está muy cara. La sequía ha cortado un poco su producción”. Eso, sumado a medicamentos y suplementos para las competencias, hacen que la mantención de un caballo no cueste menos de $400 mil al mes.

Haras Más Importantes

Claramente, el haras que más atención ha acaparado en el último tiempo ha sido Paso Nevado, de Pedro Hurtado Vicuña. En este se arrendó a Scat Daddy, el padre del renombrado Il Campione. Aunque ese préstamo recientemente venció, muchos recuerdan al ejemplar como el mejor padrillo en mucho tiempo; también es padre de Fantasmagórico, quien llegó segundo en el último Derby.

Otro haras importante, que ha hecho noticia por su incursión en Norteamérica, es el haras Don Alberto, de Liliana Solari Falabella y sus hijos Carlos y Andrea Heller Solari. Con más de 300 ejemplares en el país y constantes compras en el extranjero –que, se dice, superan los US$10 millones sólo en animales–, este es uno de los haras con inversiones más importantes en la historia de la hípica chilena.

El haras El Sheik, de María Luisa Solari Falabella y Marcel Zarour también destaca entre sus pares; tiene sus instalaciones en Calera de Tango, pero también cuenta con un anexo de crianza en Futrono. Asimismo, desde el 2003 han adquirido ocho yeguas madre en Estados Unidos, así como reproductores de Norteamérica, Uruguay y Europa.