El secreto de San Clemente y Loncomilla

Este proceso lento y sostenido ha posibilitado la creación de una sólida comunidad de muy buenos productores maulinos entre los que destacan los Carmenère de San Clemente con Terranoble y Corral Victoria; Gillmore en Loncomilla al mando de Daniela Gillmore y Andrés Sánchezcon sus Cabernet Franc y Merlot. En Botalcura, la bodega de Pencahue al mando del francés Philippe Debrus, se destaca la mezcla sus uvas del Maule con las de otras regiones para sus líneas El Delirio y La Porfía. 

El secreto de San Clemente y Loncomilla

Durante muchos años la cepa país, fue una variedad a la que no se le daba mucha importancia y su producción casi siempre iba a parar a pipeños, chichas y a vinos a granel.

Pero en 1987 un grupo de productores comenzó a cambiar esta situación productiva. Con mucho esfuerzo reconvirtieron sus viejos viñedos de país, los injertaron con otras cepas y algunos plantaron nuevas. Así, en apenas 10 años, –entre 1997 y 2006– se pasó de cinco mil hectáreas de Cabernet Sauvignon a más de 16 mil.

Esta modernización también llego a las bodegas. Los viejos lagares de cemento y fudres de raulí en donde fermentaban y envejecían los vinos, fueron cambiados por cubas de acero inoxidable y barricas de roble americano y francés. Llegó la vinificación moderna y los mostos del Valle del Maule comenzaron a igualar y superar en muchos casos a las producciones de otras zonas de reconocida producción vitivinícola.

Junto con la modernización llegaron los enólogos con formación internacional y de la mano de ellos los inversionistas extranjeros, entre ellos Kendall-Jackson, Marone-Cinzano, Miguel Torres o el grupo O. Fournier fundado en el año 2000 y enfocado especialmente en la producción de vinos finos.

Este proceso lento y sostenido ha posibilitado la creación de una sólida comunidad de muy buenos productores maulinos entre los que destacan los Carmenère de San Clemente con Terranoble y Corral Victoria; Gillmore en Loncomilla al mando de Daniela Gillmore y Andrés Sánchezcon sus Cabernet Franc y Merlot. En Botalcura, la bodega de Pencahue al mando del francés Philippe Debrus, se destaca la mezcla sus uvas del Maule con las de otras regiones para sus líneas El Delirio y La Porfía. 

Estos productores cimientan su prestigio gracias a tintos, que son generosos en frutas maduras y a veces, sobre todo cuando vienen de lugares algo más frescos como San Clemente y Loncomilla, también ofrecen una rica acidez bastante particular y hasta inédita para Chile. ¿Dónde está la explicación de ese frescor? ¿Es que sólo se debe al leve frescor de esas brisas? Las teorías son muchas, pero los hechos son concretos: un Merlot del Maule es inusualmente fresco para los estándares locales; y el Carmenère es el mejor del mundo.