El valeroso Santiago Bueras Avaria

Tras la victoria realista en Rancagua, se refugió en Mendoza, pero ello no implicó que se desentendiera de sus obligaciones militares. Muy por el contrario, aceptó el encargo que le hiciera el general San Martín de viajar en secreto a Chile y organizar una guerrilla en Aconcagua (1816). Bueras fue descubierto y hecho prisionero, siendo liberado luego de la victoria de Chacabuco.

El valeroso Santiago Bueras Avaria

Hijo de Francisco Bueras y Josefa Avaria, Santiago Bueras dedicó la primera etapa de su vida a las labores propias del campo. Acontecimientos que ocurrirían a partir de 1810 provocaron un cambio radical en él, dando paso a su incorporación al Ejército lo que lo llevó a participar en la Guerra de Independencia.

Al adherir a la causa revolucionaria se desempeñó como subteniente, en el Batallón de Granaderos, donde reclutó a muchos de sus miembros, entre campesinos de Los Andes, Putaendo, San Felipe, Quillota, y otras localidades cercanas.

Previo al comienzo de la guerra, Bueras destacó por su participación en acciones militares que tuvieron el objetivo de sofocar el intento de golpe contrarrevolucionario encabezado por el coronel Tomás de Figueroa. Luego, sobresalió junto a Granaderos en el Combate de Yerbas Buenas, tras el cual ascendió al grado de teniente coronel.

Tras la victoria realista en Rancagua, se refugió en Mendoza, pero ello no implicó que se desentendiera de sus obligaciones militares. Muy por el contrario, aceptó el encargo que le hiciera el general San Martín de viajar en secreto a Chile y organizar una guerrilla en Aconcagua (1816). Bueras fue descubierto y hecho prisionero, siendo liberado luego de la victoria de Chacabuco.

La Batalla de Maipú

Corría el año 1818 cuando desde Perú zarpó una expedición realista al mando del general Mariano Osorio, la que derrotó a las fuerzas revolucionarias en lo que se ha conocido como la Sorpresa de Cancha Rayada, el 19 de marzo de 1818. Bueras se encontraba en este campo de combate y contribuyó a asegurar la retirada de los patriotas.

La historia cuenta que en sus constantes cargas a caballo, el militar llegó a quebrar su sable y desde ese momento -y en prevención de que ello volviese a suceder- empezó a utilizar dos.

Su valor lo caracterizaba y ello se vio reflejado en su máxima prueba, la Batalla de Maipú. Allí se encontraba formando parte de los Cazadores a Caballo, comandados por Ramón Freire. En una de las tantas cargas que protagonizó y lideró en contra de las fuerzas de Osorio, fue alcanzado por una bala enemiga, que lo llevó a la muerte ese mismo día. Sus restos fueron enterrados en la Catedral de Santiago, con todos los honores militares correspondientes a su rango.