El Valle del Aconcagua y su esencia huasa

El origen campesino de muchas de sus localidades, lo han llevado a ser protagonista de fiestas criollas, como por ejemplo la fiesta de “la trilla a yegua suelta”, en la localidad de Putaendo”, las domaduras de potro o los rodeos, todas clásicas aficiones campesinas.

El Valle del Aconcagua y su esencia huasa

Ubicado en el sector oriental de la región de Valparaíso, el Valle del Aconcagua es el último de los denominados “valles transversales”, los cuales se extienden desde Atacama a Valparaíso, entre la Cordillera de Los Andes y el Océano Pacífico.

Este valle, ubicado a 80 kilómetros de Santiago, es regado por las aguas del río Aconcagua, el cual desemboca en Concón, al norte de Valparaíso.

La esencia huasa de este valle, lo ha llevado a ser protagonista de muchas fiestas criollas, como por ejemplo la fiesta de “la trilla a yegua suelta”, en la localidad de Putaendo”, las domaduras de potro o los rodeos, todas clásicas aficiones campesinas.

Además de esto, las tierras de este valle cuentan con una reconocida fertilidad, lo que lo hace ser un protagonista relevante de la agricultura, ganadería y fruticultura en nuestro país.

Entre las ciudades más características de este valle encontramos a San Felipe y Los Andes. Ambas localidades están formadas por pequeños poblados, en los cuales abunda una rica historia y tradición.

La Serranía de Ciprés, es el emblema natural del Valle del Aconcagua. Ubicado en su corazón, es un proyecto que intenta establecer la situación actual de los cipreses de cordillera que crecen a más de 2.000 metros de altitud. Se puede acceder en todos los medios de transporte hasta la zona de picnic, cuenta con algunos de los senderos más hermosos de toda la zona, los cuales muestran la verdadera esencia del valle.

El parque San Francisco de Los Andes, por su parte, es una iniciativa privada reciente que se encarga de su conservación, ofrece opciones de pesca con mosca para aficionados y expertos en el estero de San Francisco, donde abundan las truchas marrones. Está a solo 100 km de Santiago.

De esta manera, este valle permite adentrarse un poco más en las costumbres y tradiciones del campo chileno. A través de sus paisajes y localidades, permite a quienes lo visitan, observar rutinas ligadas al trabajo de la tierra y de los animales, trabajos que se han transmitido por generaciones hasta nuestros días.