El vino y sus lugares de venta en la Colonia

Por: Patricia Arancibia.

Durante la Colonia uno de los principales lugares en que se comercializaban bebidas alcohólicas y por tanto el vino, eran las llamadas pulperías.

 
 
El vino y sus lugares de venta en la Colonia

Aunque a mediados del siglo XVII  el cultivo de la vid y la producción de vino mostraron cierto crecimiento, su consumo era principalmente  interno. Las exportaciones de Chile se centraban en cuatro productos  –sebo, cordobanes, jarcia, e hilo-, entre los que no estaba el vino.

De todas formas a fines del XVII, “además de las chacras y fundos cercanos, el 19% de los solares de Santiago estaban dedicados a producirlo”, siendo las diversas especies de vid plantadas traídas desde España, con las que como nos refiere Alonso de Ovalle, se hacían los moscateles que eran  “como el agua, tan claros y cristalinos, los con uva torontel y el más habitual que era el vino tinto, que se hacía con la uva mollar.

Durante la Colonia uno de los principales lugares en que se comercializaban bebidas alcohólicas y por tanto el vino, eran las llamadas pulperías. De las diversas variedades de vinos que se podían encontrar en este tipo de establecimientos, las más comunes eran “el tinto de año de uva mollar, el añejo, el blanquillo y el moscatel”. Además del vino, se conseguían los abastos necesarios para la vida del día a día, como eran alimentos o artículos de limpieza como el jabón. Con la llegada de mujeres españolas a mediados del XVII que “trajeron costumbres burguesas más severas y metódicas” y el acrecentamiento de población, se produjo un aumento del número pulperías, pasándose en el caso de Santiago de las “primitivas seis que autorizó el Cabildo en 1610 (…) a  58 en 1662”.

Junto al vino se podían encontrar otra serie de bebestibles, siendo los más conocidas en el XVIII: “el chivato, la chicha o chichita, la mistela, y entre las especialidades regionales o caseras el chinchivi (la rootbear o jengibre inglés), la aloja y la horchata, la chicha de manzana y de maqui”. Fue la chicha la que desplazo al vino de su lugar predilecto de bebida popular, primando “en las fondas y ramadas”, mientras el vino lo siguió haciendo “en las mesas de banquete”.