En Chile habitó uno de los dinosaurios más extraños del mundo

El geólogo Manuel Suárez lo bautizó como Chilesaurus diegosuarezi, en honor a su hijo Diego, quien encontró su primer hueso cuando tenía 7 años, la especie es única en el mundo

 
En Chile habitó uno de los dinosaurios más extraños del mundo

La primera vez que Fernando Novas, paleontólogo del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, observó los fósiles enviados por el geólogo chileno Manuel Suárez -hoy director de Geología de la U. Andrés Bello-, pensó que se trataba de varias especies de dinosaurios que habían muerto en el mismo lugar: la Formación Toqui, al sur del lago General Carrera, en la Región de Aysén.

Los fósiles correspondían a la mano, cabeza y dientes que eran similares a las de los sauropodomorfos (dinosaurios de cuello largo), la pelvis se parecía a la de los ornitisquios (con cuernos), pero el cuello, la espalda y las patas traseras, a las de los terópodos (carnívoros bípedos, como el tiranosaurio). Pudo haber sido un ecosistema que reunió a los distintos grupos hace 148 millones de años.

Tras recolectar un esqueleto casi completo en 2010, lo sorprendió comprobar que, en realidad, todos los huesos pertenecieron a una misma especie: un raro dinosaurio de cerca de un 1,60 m. de alto.

El geólogo Manuel Suárez lo bautizó como Chilesaurus diegosuarezi, en honor a su hijo Diego, quien encontró su primer hueso cuando tenía 7 años, la especie es única en el mundo. De acuerdo al grupo de paleontólogos y geólogos, chilenos y argentinos, que lo estudiaron, es uno de los ejemplares más completos y mejor conocidos anatómicamente de todos los dinosaurios de Sudamérica para el periodo Jurásico (200 a 145 millones de años atrás). Pero además, cambia radicalmente lo que se sabía sobre la evolución de los dinosaurios.

El trabajo fue publicado por la revista Natura y es también un hito para el área en Chile. Con esto, Chile pasó de ser un país donde no se tenía registro de dinosaurios a tener uno de los más raros que se han encontrado hasta ahora. No se habían encontrado dinosaurios tan raros como este desde los años 70.

El Chilesaurus diegosuarezi desconcertó a los paleontólogos, ya que mezcla rasgos de los tres principales grupos en que se dividen los dinosaurios: ornitisquios y sauropodomorfos, ambos herbívoros, y terópodos, que eran mayoritariamente carnívoros.

Al analizar los caracteres de esta especie y realizar un análisis filogenético (que busca sus relaciones de parentesco), los investigadores determinaron que pertenece al linaje de los terópodos, pero en algún punto de la evolución perdió la condición de carnívoro y, a su vez, la de ser un ágil corredor.

El paso de carnívoros a herbívoros habría tardado millones de años en los que fue adquiriendo los rasgos para comer material vegetal.

Es el primer terópodo herbívoro documentado en el Hemisferio Sur. Otros encontrados en Asia o América del Norte no están emparentados con él y, de hecho, vivieron mucho después (Cretácico, 145 a 65 millones de años atrás).

Por qué vivió sólo ahí todavía es un enigma, porque entonces no había cordillera, lo que habría explicado su endemismo. Sería esperable tener una fauna común con Argentina.

Manuel Suárez, el geólogo cuyo hijo encontró el primer fósil de Chilesaurus en 2004, realizaba un recorrido para un estudio del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin). En uno de los cerros cercanos a la localidad de Mallín Grande, observó una alternancia de rocas volcánicas y sedimentarias interesantes para su proyecto. Allí, además de Chilesaurus encontraron restos de titanosaurio (grandes dinosaurios de cuello largo), pequeños cocodrilos y un pariente del tiranosaurio.

Aún es necesario realizar más estudios sobre el ambiente en el que vivieron los dinosaurios de la Patagonia, pero Suárez indica que el lugar entonces estaba rodeado de volcanes y ríos que llegaban al mar.

Cómo murieron es un misterio, porque si bien hay esqueletos muy completos de Chilesaurus, que era de las especies pequeñas (desde el tamaño de un pavo al de un avestruz), hay otros fósiles grandes muy destruidos.