Ercilla, el corazón del conflicto mapuche

Ubicada en la Provincia de Malleco, la comuna de Ercilla debe su nombre al español Alonso de Ercilla y Zúñiga. Previo al proceso de colonización, era conocida como “Cerro Nilontraro”.

Ercilla, el corazón del conflicto mapuche

 

Ubicada en la Provincia de Malleco, la comuna de Ercilla debe su nombre al español Alonso de Ercilla y Zúñiga. Previo al proceso de colonización, era conocida como “Cerro Nilontraro”, tenía muy poca población, aunque ya habían llegado las primeras familias de comerciantes, dado el afán del Gobierno de Chile de traer colonos europeos, para poblar los territorios ubicados al sur del BíoBío.

 

Un número significativo de emigrantes suizos, franceses y alemanes se encontraron en esta localidad, proveyendo de importantes medios de trabajo que albergaron también un alto porcentaje indígenas, medieros y agricultores propietarios marcaban la estructura social de la zona.

 

El proceso de colonización de la comuna no valoró la cultura indígena, considerando al territorio mapuche como tierras vacías, dispuestas a la colonización. Dado esto, en 1866 se aprobaron las primeras leyes que permitieron la ocupación de Ercilla y otras zonas de la Araucanía.

 

La gran cantidad de mapuches que ocupaban la Araucanía obligó a reducir el espacio que ocupaban los mapuches. Se sometió a los indígenas a un sistema de radicación a la tierra, provocando esto una crisis de la sociedad mapuche, razón por la cual se mantiene hasta nuestros días una constante tensión en la zona, tanto así que se le denomina “zona roja” del conflicto mapuche en Chile.

 

Su realidad actual se caracteriza por una situación de cierto atraso económico y social. En ella el sector económico dinámico es el "sector forestal", al que la población de la comuna le aporta solo mano de obra, mientras que el sector forestal solo aporta a la comuna los salarios y jornales.

 

Más de un tercio de la población de Ercilla corresponde a un sector indígena lo que advierte la presencia de costumbres y hábitos propios de la cultura mapuche; su lengua, atuendos, vestimentas, ceremonias, se mantienen como un lazo único y palpable entre el pasado y la realidad de Ercilla.

 

Las viviendas de los habitantes del sector urbano cuentan con sitios que permiten el cultivo de huertos familiares que son comercializados (en menor escala) y se autoconsumen lo que en definitiva aumenta el ingreso mensual de las familias. Así mismo, la crianza de aves menores permite el fortalecimiento de una economía de subsistencia.

 

La vida social se caracteriza  por un acercamiento personal, en donde las redes sociales son extensas y enriquecidas con un conocimiento concreto de la realidad de quienes las integraran.