Fernando Santiván: la sencillez de su pluma ligada a la chilenidad

En 1909 dio inicio a su producción literaria publicando “palpitaciones de vida”, una colección de narraciones breves donde aborda temas relacionados con el campo y la ciudad.

Fernando Santiván: la sencillez de su pluma ligada a la chilenidad

El seudónimo Fernando Santiván, refugia a Fernando Santibáñez Puga, escritor chileno con una vasta producción narrativa donde destacan las novelas “El Crisol” y “La Hechizada”. Además, este hombre desarrolló una destacada labor periodística como director de Pluma y lápiz y de El Correo de Valdivia, además de ser colaborador en variados medios de prensa.

En 1909 dio inicio a su producción literaria publicando “palpitaciones de vida”, una colección de narraciones breves en que Santiván aborda temas relacionados con el campo y la ciudad.

Los problemas económicos estuvieron presentes durante toda su vida, lo que fue plasmado en su obra “Ansia”, presentada en 1910 al Concurso del Centenario, donde obtuvo el primer premio. En esta obra, el autor relata sus comienzos como escritor donde retrata la existencia de los artistas en Santiago y la lucha contra la indiferencia del público.

En 1913 publica la novela “El Crisol”. Dos años más tarde publica “La Hechizada”, obra que según la crítica y el público fue su novela de mayor calidad, en la cual logró mayor independencia de la crítica política y social.

Luego de su paso por varios medios de prensa, donde publicó valiosas contribuciones, se radicó en Villarrica, lugar en el que se dedicó prácticamente por completo a la agricultura y a la tarea de profesor rural.

Estas vivencias en el campo, las reflejó en sus obras donde relató su vida rural, las injusticias sociales, sus luchas e intrigas. En 1943 se radica en Valdivia, siendo designado como Secretario General de la Universidad Austral.

Tras largos años de trayectoria y de variados reconocimientos de la crítica, recibe el Premio Nacional de Literatura en 1952, para luego publicar Memorias de un Tolstoyano, donde resume sus experiencias con otros escritores.

Santiván muere en julio de 1973, dejando de legado sus obras, donde siempre reflejó la sencillez de su pluma, siempre ligada a la chilenidad, a la vida rural y a su propia identidad.