Francisco Coloane, el aventurero del sur

El autor de clásicos chilenos como “El último grumete de la Baquedano”, “Cabo de hornos” y “Tierra del Fuego”, nació en un palafito de Quemchi. “Mi casa estaba mitad sobre tierra, mitad sobre el mar. Cuando subía la marea, sentía el mar bajo el piso de mi dormitorio...”, escribió alguna vez.

Francisco Coloane, el aventurero del sur

Hijo de un capitán ballenero y de una campesina chilota, cursó sus primeros estudios en Quemchi, luego en el Seminario de Ancud y a los 13 años, partió rumbo a Magallanes.

En 92 años hizo literalmente de todo: fue capador de corderos, navegante de fiordos, capataz, escribiente judicial, domador de potros, reportero y, por cierto, un connotado novelista y cuentista de los confines australes, aportando al imaginario mundial lugares que para muchos eran desconocidos.

Reconocido como un escritor que supo transformarse a través de las letras en el perfecto embajador de la Patagonia y sur chileno, aportando al imaginario nacional y mundial lugares que para muchos eran inexplorados, el país reconoció su aporte literario con el Premio Nacional de Literatura de 1964. Uno de los últimos reconocimientos que se le entregaron fue la Orden Gabriela Mistral, en el 2001.

Desde temprano conoció la dura vida del hombre de mar. Vivió su adolescencia en Puerto Montt, pero las grandes experiencias que marcaron su literatura ocurrieron en Punta Arenas; y más precisamente, en las grandes estancias de Tierra del Fuego, donde cuidó a los 20 años rebaños en una estancia y fue domador de potros. 

A este escritor se le debe el conocimiento de las regiones más desconocidas de la geografía chilena y, más que eso, la recreación de la vida simple de seres humanos victoriosos o derrotados pero siempre empeñados en una lucha sin tregua en medio de la magia, el misterio, los sueños, la realidad y la leyenda.

Fuente:
Memoriachilena.cl
fundacionfuturo.cl