Gianfranco Foschino: el artista chileno que deslumbra con su obra ilusoria

Tras variados éxitos en el extranjero, entre los que destacan su presentación en la 54th Bienal de Venecia representando a Chile junto al artista Sebastían Preece, Foschino vuelve a nuestro país a presentar la exposición Time Lapse en las galerías Ekho y Metales Pesados Visual.

Gianfranco Foschino: el artista chileno que deslumbra con su obra ilusoria

Tras estudiar cine en Chile y diseño de imagen y sonido en Buenos Aires, Gianfranco Foschino emigró a territorios internacionales buscando posibilidades que le permitieran mostrar su trabajo.

En términos generales, Foschino busca en sus obras mostrar lo que ocurre en el tiempo, descubriendo cómo se comportan las cosas en él y todo lo que ocurre en un determinado momento y lugar.

Tras variados éxitos en el extranjero, entre los que destacan su presentación en la 54th Bienal de Venecia representando a Chile junto al artista Sebastían Preece, Foschino vuelve a nuestro país a presentar la exposición Time Lapse en las galerías Ekho y Metales Pesados Visual.

Esta muestra representa su trabajo de video arte, el cual logra cautivar a quien se detenga a observar lo que ocurre en el tiempo de determinadas imágenes.

Foschino compartió con revista Corral Victoria para contarnos un poco más de su exitosa carrera, los objetivos que tiene por delante y cómo se viene Time Lapse desde este jueves 17 de marzo hasta el  7 de mayo en Ekho Gallery, Merced 349, Loc. 12 y Metales Pesados Visual, Merced 316.

¿Cómo son tus comienzos en el video arte?

Estudié cine y cuando estaba terminando la carrera me di cuenta que la figura industrial que tiene el cine no me interesaba, eso que para hacer una película se requiera de un guion, actores, un equipo de trabajo, equipamientos costosos, catering, locaciones etc., me cansó antes de comenzar a trabajar profesionalmente. Cuando estaba entremedio de esa crisis me acordé del goce que sentía observando los primeros ejercicios cinematográficos de artistas-científicos, como los hermanos Lumiere o  Etienne Jules Marey, y me dije: ¿qué pasa si rescato esa expresividad del cine mudo? Esta pregunta me llevó a desarrollar mis primeros trabajos por el año 2006, obras  que luego comprendí que tenían que ver más con el medio de las artes visuales que con el del cine.

¿Con qué nos podemos encontrar en tus trabajos?

Bueno, mis trabajos son bastantes sencillos desde cierto punto de vista. Estoy constantemente en busca de locaciones que tengan un dejo de ficción o fantasía, lugares que parecieran ser sacados de alguna película. Me interesa retratar escenarios urbanos o paisajes naturales, que desde la distancia y a partir de un encuadre fijo, develan una condición particular del tiempo, un estado de las cosas que siempre es variable. Mi mayor fascinación es descubrir cómo acontecen las cosas en un lugar determinado, cuales son los ritmos asociados a los movimientos de los personajes dentro del encuadre. Es un trabajo bastante documental en ese sentido, las historia surgen desde la simple observación. El resultado de estos procesos son video instalaciones que se presentan en loop, en muros de galerías y museos.

La próxima semana inauguras la exposición Time Lapse ¿con qué nos vamos a encontrar ahí?

Time Lapse es una muestra que reúne trabajos desde el 2011 al 2015 realizadas principalmente en la ciudades de Tokio, Nueva York y Sao Paulo. Son fotografías en distintos formatos (impresiones y cajas de luz), video instalaciones de uno y múltiples canales, y proyecciones que muestran situaciones encontradas y generadas en un deambular por espacios públicos. Soy una especie de voyeur tratando de encontrar escenas que hablen de la humanidad de personajes incógnitos como obreros, estudiantes, policías etc., en su labor del día a día.

Recientemente estuviste en la Antártica ¿cómo fue esa experiencia?, imagino que es un lugar que aporta mucho a tu trabajo.

El viaje a la Antártica realmente fue muy especial. Creo que he encontrado una locación para volver toda la vida. Es un lugar tan misterioso, tan hostil y vasto, que da para explorar y explorar y seguir explorando sin fin. Un paraíso científico, un lugar sin duda para reflexionar en torno al tiempo. Me sorprendió mucho cómo cambia el paisaje, no hay sutilezas, todo tiene una energía radical, ya que es la naturaleza la que tiene el control de todo allí y eso es algo inédito en otras partes del planeta.

La mayoría de tus exposiciones se han realizado en el extranjero ¿por qué has optado por el exterior siendo chileno?

Comencé mi carrera en el extranjero, el 2010 tuve una primera muestra en una galería de NYC, quienes luego me representaron y comenzaron a llevarme a ferias de arte alrededor del mundo. Ese año viajé por todas partes con la convicción de exhibir mis obras y tuve muchísima suerte, ya el 2011 estaba exhibiendo en el Pabellón Latinoamericano de la 54th Bienal de Venecia representando a Chile junto al artista Sebastían Preece, con un trabajo desarrollado durante la escuela, no lo podía creer. En el extranjero el arte tiene un valor enorme que en Chile lamentablemente no existe, y eso nos juega muy en contra, ya que son pocos los artistas que pueden profesionalizar su trabajo acá. Es por ello que muchos deciden irse. No es sólo una condición geográfica, sino el aislamiento es también cultural.

¿Qué viene por delante? ¿Cuáles son tus objetivos futuros?

Este año tengo una exhibición personal en el Museo de Artes Visuales (MAVI) curada por Justo Pastor Mellado que inaugura a mediados de agosto, ahí exhibiré parte del material registrado en la Antártica y desarrollado en los últimos años al sur de Chile.  Y en noviembre estoy invitado a participar de la XIII Bienal de Cuenca.