Hijo de Ladrón, un clásico chileno

La obra relata en primera persona la historia de Aniceto Hevia, un joven nacido en Buenos Aires cuyo destino errante lo lleva a desplazarse por diversos escenarios situados entre Argentina y Chile.

Hijo de Ladrón, un clásico chileno

Corría el año 1950 cuando Manuel Rojas recibió una mención honrosa en el concurso literario de la Sociedad de Escritores de Chile con la obra “Tiempo Irremediable”. Más tarde, esta misma obra fue publicada bajo el nombre “Hijo de Ladrón”, considerada por la crítica la obra central de la producción literario de Manuel Rojas.

Esta novela formuló una nueva propuesta narrativa al introducir el monólogo interior o corriente de la conciencia, rompiendo con la linealidad temporal y descripciones características en las producciones de la época, además de incluir procedimientos novelescos utilizados por escritores anglosajones de la altura de James Joyce y William Faulkner.

La obra relata en primera persona la historia de Aniceto Hevia, un joven nacido en Buenos Aires cuyo destino errante lo lleva a desplazarse por diversos escenarios situados entre Argentina y Chile.

La historia comienza en la cárcel de Valparaíso, donde Aniceto Hevia rememora hechos sucedidos a lo largo de unas dos décadas, desde antes de su nacimiento hasta el momento presente. Su vida estará marcada por un padre ausente, "el Gallego", que tenía por oficio y emblema al robo y al mundo delictivo.

Esta es la primera obra de la tetralogía de Aniceto Hevia, que continúa con Mejor que el vino (1958), Sombras contra el muro (1964) y La oscura vida radiante (1971).