Historia del famoso criadero El Espejo

A lo largo de su existencia el criadero se ha orientado a la crianza de caballos con elevadas condiciones funcionales y vaqueras sin dejar de lado el sello racial. Avalado en la constante demanda de sus productos por los criadores y la afición corralera del país.

Historia del famoso criadero El Espejo

Rodeado de caballos crece en la zona de Colchagua, Robinson Yáñez. Tras adquirir su primer predio agrícola en el sur del país, surge la idea de tener dos yeguas inscritas, sin pretensión alguna, solo como un hobby.
 
Con el paso del tiempo, poco a poco se fue involucrando en la crianza y sin darse cuenta, comenzó la proyección del Criadero El Espejo.
 
Para el año 1991, el criadero adquiere a “Piguchén”, para que sirva al plantel de yeguas que estaba conformando. Este hijo del “Borracho en Domingo” en la gran “Nicasia”, fue sin duda alguna el gran acierto conjugando con líneas maternas probadas (Taco-Estribillo-Colibrí), originándose notables productos.
 
Posteriormente, se incorpora “Estribillo”, a través de “Santa Isabel”, “Huinca” a través de “Picarquín” y “Taco” a través de “Santa Elba”. Actualmente, el padrillo oficial residente es “El Espejo”.
 
A lo largo de su existencia el criadero se ha orientado a la crianza de caballos con elevadas condiciones funcionales y vaqueras sin dejar de lado el sello racial. Avalado en la constante demanda de sus productos por los criadores y la afición corralera del país.