Historia y tradiciones del Puente Cal y Canto

Fue una de las obras de ingeniería más complejas realizadas en el Santiago colonial. Su construcción fue dirigida por el Corregidor Zañartu y llevada a cabo por los presos de la ciudad. Se terminó en 1782, emplazándose en lo que hoy es aproximadamente el puente de los carros y la calle Puente. Tristemente, la necesaria canalización del Mapocho provocó modificaciones que terminaron por destruirlo.

Historia y tradiciones del Puente Cal y Canto

Hacia fines de 1700 el río Mapocho se dividía en dos brazos: uno que iba por La Cañada, actualmente la Alameda, brazo que no era constante, a diferencia de aquel que iba por el lado norte del cerro Santa Lucía, que algunas veces llegaba a inundar con un metro de agua los terrenos adyacentes.

La iniciativa para construir el Puente de Cal y Canto surgió de la evidente necesidad de contar con una vía que comunicara la ciudad con su sector norte, "La Chimba", actualmente Bellavista. Tal función cumplía antiguamente un puente de cal y ladrillo que fue destruido por la crecida del río, acaecida en 1748. En 1764 se emprendieron las primeras gestiones para la construcción de un nuevo puente, que planificaron los ingenieros José Birt, Juan Garland y Leandro Badarán. Finalmente, se dio inicio a las faenas el 22 de diciembre de 1772.

El Corregidor de Santiago Luis Manuel Zañartu de Iriarte fue designado por decreto de agosto de 1765, como Superintendente de las Obras del Río, y desde ese cargo supervigiló toda la construcción con gran celo y cuidado. Él dispuso el empleo en esta obra, de los reos de la cárcel, que debieron trabajar encadenados y bajo el látigo de férreos mayordomos.

Los cimientos y pilastrones del puente fueron de piedra blanca y roja, extraídas de los cerros Blanco y San Cristóbal. En aras de la economía, se decidió levantar los arcos no con piedra, sino con cal y ladrillo. De cal y ladrillo fueron también los puestos comerciales que se construyeron posteriormente sobre el puente, que lo convirtieron en un pintoresco paseo.

Pero las continuas crecidas del río obligaron a los santiaguinos de fines del siglo XVIII, durante el gobierno de Ambrosio O'Higgins, a idear un sistema para controlar el agua del río Mapocho. Así aparecieron los tajamares, primero de piedra y luego de ladrillo, cal y arena. Sin embargo, esa solución no fue suficiente. Los desbordes del río en el invierno, hizo que el agua varias veces llegara hasta la Plaza de Armas.

Al entrar Chile, a la segunda mitad del siglo XIX, la necesidad de canalizar el río Mapocho para evitar de forma definitiva sus desbordes, llevó al presidente, José Manuel Balmaceda, a promulgar la Ley del 13 de enero de 1888, autorizando los recursos fiscales para su canalización. Sin pretenderlo, el mandatario estaba iniciando el fin del Puente Nuevo de Zañartu. Esto, porque los trabajos dirigidos por el ingeniero Valentín Martínez, que se realizaban en ambas laderas del río, comenzaron a erosionar las bases de los pilares del puente y con ello su debilitamiento. Por eso, cuando a inicios de agosto de 1888, comenzó una lluvia que crecía día a día, el 9 de agosto, el diario El Ferrocarril, anunciaba la prohibición por parte de la autoridad de transitar por el Cal y Canto, a todo vehículo o peatón debido al mal estado de uno de sus pilares. El 10 de agosto, la lluvia se había convertido en temporal y el torrente del Mapocho, cobró la suficiente fuerza para, un 12 de agosto como hoy, echar abajo a las 14.30 hrs. una parte del sector norte del puente.

Catorce meses después, los encargados de la canalización del río ordenaron derribar el puente para continuar con sus trabajos. A pesar de las diferentes reacciones en contra de dicho suceso por parte de la opinión pública, el puente más grande de Santiago fue minado el 10 de agosto de 1888.

Tras su demolición, el Puente Calicanto quedó en la memoria de la ciudad. Un monolito, en la ribera norte frente a la piscina escolar, señala la ubicación que tuvo el afamado puente. Hasta el día de hoy, la calle que era usada antiguamente para unir dicha estructura con la Plaza de Armas lleva el nombre de «Puente». Y la estación del Metro de Santiago ubicada en la zona donde antiguamente se erigió, lleva el nombre de Puente Cal y Canto, debido a que durante su construcción, a mediados de los años 1980, se encontró subterráneamente restos del puente que se conservan hasta hoy.