Investigadores cultivan vino en el desierto más árido del mundo

Su objetivo es dotar de una nueva actividad económica a los agricultores de la zona y comercializar un vino que identifique a la región

Investigadores cultivan vino en el desierto más árido del mundo

Un artículo publicado por Revista Capita, aborda la investigación de un equipo de investigadores de la Universidad Arturo Prat (UNAP) que lleva más de diez años cultivando vino en el desierto más árido del mundo ¿el objetivo? rescatar cepas ancestrales de la pampa del Tamarugal. El equipo de especialistas agrónomos y silvicultores del Departamento de Agricultura del Desierto y Biotecnología han buscado recuperar cepas silvestres, que surgieron a comienzos del siglo XX y que habían desaparecido con el tiempo.

Según el artículo, hasta el momento la investigación ha dado interesantes resultados. Se han rescatado cinco cepas: un rosé Gros Coldan de origen georgiano, una variedad de uvas blancas y pequeñas conocidas como Torrontés Riojano y Ahmeur bou Ahmeur, de origen argeliano. A éstas, se suman dos cepas nuevas que descubrieron en la zona. Se trata de una cepa país de vino tinto y otra de vino blanco que actualmente está en proceso de registro y que se denominará cepa Tarapacá, la que destaca por sus notas florales y frutosas con toques de moscatel y mantequilla, un gusto dulce y de gran acidez.

Para dar vida a este proyecto, denominado “Innovación tecnológica para la producción de Vino del Desierto en la Pampa del Tamarugal”, se realizó una exhaustiva búsqueda de plantas ancestrales que lograron sobrevivir a las condiciones desérticas y de salinidad de la zona. El resultado es un cultivo rústico a 1.000 metros del nivel del mar, en medio de la pampa del Tamarugal.

Su objetivo es dotar de una nueva actividad económica a los agricultores de la zona y comercializar un vino que identifique a la región
El desarrollo del vino del Tamarugal ha sido financiado por el gobierno regional y la casa de estudios y contó con el apoyo de la Viña Miguel Torres y Santa Carolina, cuyos sommeliers han perfeccionado el paladar del vino. 

Fuente: Revista Capital