Juegos chilenos: Parte de nuestra historia y tradiciones

Existe una variada gama de juegos tradicionales, los que pasamos a revisar a continuación para que se vayan entusiasmando y, por supuesto, aprendiendo un poco más de su historia.

Juegos chilenos: Parte de nuestra historia y tradiciones

Cada 18 de septiembre, junto con celebrar nuestras Fiestas Patrias con ricos asados, empanadas, anticuchos, cuecas y otros, los niños y adultos se divierten también practicando los juegos tradicionales chilenos, los cuales recuerdan fuertemente parte de nuestra historia y tradiciones.

Existe una variada gama de juegos tradicionales, los que pasamos a revisar a continuación para que se vayan entusiasmando y, por supuesto, aprendiendo un poco más de su historia.

El palo ensebado: Durante los siglos XVI y XVII en Nápoles había fiestas populares donde en medio de una plaza pública se colocaba una pequeña montaña artificial que simbolizaba el volcán vesubio. De su cráter salían en erupción salchichones y comida, queso y pastas. La gente acudía para comerse esos alimentos. Este juego se llamaba “cucaña”. Después la montaña se cambió por un alto poste del que colgaban salchichones y aves. Cuando se convirtió en un palo derecho y alto, se le untó de jabón y se le llamó palo ensebado. 

Este juego consiste en un palo o vara de 20 centímetros de diámetro y de 5 a 6 metros de alto que se encuentra enterrado en tierra. El palo untado en grasa deberá ser trepado para alcanzar el premio que está en la cima. 

El trompo: Algunas variaciones del juego son la prueba del círculo dibujado en el suelo. Uno de los participantes tiene que "tirarse" primero y quedar girando dentro del círculo.

La idea es que el resto intente pegarle a ese trompo. Cuando el trompo termina de girar tiene que quedar fuera del círculo, uno no lo puede sacar. Debe salir sólo con los golpes o choques de los otros. En ese momento puede empezar a participar. Si el trompo bailando sale del círculo se puede tomar con la mano, donde debe seguir bailando. Luego se lanza sobre los otros trompos. El juego no tiene fin.

El emboque: El juego consiste en tomar el madero de forma vertical con una mano, de manera que el emboque quede colgando. Con el movimiento del brazo el emboque comenzará a adquirir un movimiento oscilante.

El emboque tiene que ser lanzado al aire. La idea es que el madero logre entrar al agujero. Esto es el "emboque". Se juega de manera individual o con más personas. Gana quien hace más número de emboques ininterrumpidamente.

El tejo: Para jugar al tejo hay que trazar una raya en el suelo o poner en éste una cuerda extendida. Después los participantes se ubican a unos veinte pasos y lanzan, cada cual a su turno, sus tejos sobre la línea. Gana el que llegue más cerca.

Cuando se hacen competencias, la cancha se prepara especialmente, los partidos se juegan por equipos, con árbitro y todo. Hay tejos profesionales hechos de bronce o plomo.

El tejo se hizo muy popular por los mapuches, que le pusieron "tecun". Para practicarlo construían tejos de piedra de distintos tamaños y colores: rojo, negro y blanco. Hoy día es un juego muy conocido y típico de las zonas rurales de Chile.

El luche: Para jugar al luche se debe trazar en el suelo un diagrama constituido generalmente por una serie de rectángulos, coronados por un semicírculo.

Se numeran los distintos compartimentos. Los jugadores, dos o más, poseen tejos personales o colectivos. El tejo es arrojado por la persona a la cual le toca jugar hacia las casillas desde donde tiene que ser sacado.

Para sacar el tejo hay que hacer lo siguiente: el primer jugador lanza el tejo hacia el casillero número uno. Luego, saltando en un pie, brinca dentro de él, lo saca, ya sea pateándolo con el único pie en que está parado o recogiéndolo. Después sale de la misma forma en que entró. Lo mismo va haciendo con las diferentes casillas, en forma progresiva. Hasta llegar a la última.

En algunas casillas, que reciben el nombre de descanso, así como en la casilla final, que es llamada la gloria, el cielo, el paraíso o la luna, la jugadora puede apoyar ambos pies.

Se pierde cuando el tejo no cae en el casillero que le corresponde, o cuando la niña pisa con ambos pies los casilleros donde no está permitido, o cuando pisa las líneas del diagrama.

Estos son algunos de los principales juegos tradicionales chilenos. En el caso del volantín, es un capítulo aparte, ya que Chile fue clave en su historia, con la invención del carrete.