La Chimba: Historia y evolución de la otra orilla

Durante la conquista española, el sector se utilizó para asentar a los guangualíes o asentamientos precarios de indios y mestizos. Estas urbanizaciones debieron enfrentar muchas veces las salidas del río Mapocho, lo que llevaba a que posteriormente quedaran aislados de la ciudad.

La Chimba: Historia y evolución de la otra orilla

Fue llamado la “Chimba”, es decir, “de la otra orilla” en idioma quechua, el extenso territorio ubicado al norte del Río Mapocho que adquirió esa denominación en el período prehispánico.

Durante la conquista española, el sector se utilizó para asentar a los guangualíes o asentamientos precarios de indios y mestizos. Estas urbanizaciones debieron enfrentar muchas veces las salidas del río Mapocho, lo que llevaba a que posteriormente quedaran aislados de la ciudad.

A pesar de estas dificultades, la Chimba tuvo un importante crecimiento demográfico a partir del siglo XVII dada la construcción de Tajamares del Río.

Tiempo más tarde se fundó el templo de la Recoleta Franciscana, en el inicio del camino de Recoleta, lo que significó otra señal del avance urbano de aquel sector.

Importante fue para la configuración del barrio la presencia e influencia de algunas órdenes religiosas, que escogieron este lugar alejado de la vida urbana para instalar conventos y monasterios: los franciscanos en el siglo XVII, dominicos y carmelitas en el siglo XVIII. La devoción popular de sus habitantes encuentra su mayor representante en la figura del franciscano Andrés García Acosta, conocido como Fray Andresito.

Desde el siglo XVIII lo campestre del sector lo convirtió en un paseo obligado de la sociedad santiaguina. Una vez alcanzada la Independencia fue también un lugar preferente para la instalación de instituciones ligadas a la salud y la muerte, como son los cementerios, la Casa de Orates y hospitales.

Entre los principales servicios con que cuenta una ciudad está el abastecimiento de frutas, verduras y carnes, actividad que complementa los mundos rural y urbano. Con el correr de los siglos el comercio mayorista se desplaza desde la Plaza de Armas a las riberas del río Mapocho, convirtiéndose hasta hoy día en parte fundamental de la identidad del sector a través de la actividad de las pérgolas de flores y, principalmente, de la Vega Central, cuyos primeros antecedentes se remontan a fines del siglo XIX.

Dentro de ese extenso sector conocido como La Chimba, que en la actualidad abarca las comunas de Recoleta e Independencia, encontramos el Barrio Patronato, expresión urbana de distintas oleadas de inmigrantes que llegan al país durante diferentes momentos del siglo XX. Las colonias árabe y coreana marcan la arquitectura y los usos comerciales del sector, aportando con la riqueza de su patrimonio cultura

Pese a estos importantes cambios, durante el siglo XX la Chimba y Recoleta mantuvieron un carácter más autónomo que el resto de la ciudad. Hubo dos importantes inmigraciones en la época, primero la árabe y luego la coreana, que se radicó en el sector de Patronato, convirtiéndolo en un activo polo comercial.

El barrio Bellavista, por su parte, comenzó a ser frecuentado por numerosos artistas y escritores de la época, como es el caso de Pablo Neruda, quien vivió en su casa “La Chascona”, ubicada en el corazón de este barrio.

Ya a partir de 1980, Bellavista adquirió una fisionomía más bohemia y gastronómica, pero sin perder su importancia artística que lo ha convertido hoy en un punto de encuentro y uno de los polos turísticos de la capital.