La concurrida ruta turística en la región de Los Lagos

Una de las rutas turísticas más realizadas por los extranjeros y connacionales en el sur de Chile, corresponde a la excursión de Puerto Montt, Frutillar, Llanquihue, Puerto Varas y Puerto Octay

La concurrida ruta turística en la región de Los Lagos

El tour comienza en la ciudad de Puerto Montt, que nos invita a recorrer sus avenidas centrales, su costanera, la feria artesanal de Angelmó, así como también su caleta de pescadores y el mercado de pescados y mariscos.
 
Llamativa es también visitar la Iglesia Catedral ubicada en la Plaza de Armas, la Casa de la Cultura Diego Rivera, el Monumento al Colono y el Monumento a los Enamorados. Frente a la caleta está la Isla Tenglo, icono natural representativo de esta hermosa ciudad. En la cumbre de ésta se construyó una capilla con una gran cruz, visible a kilómetros de distancia que fue emplazada con ocasión de la visita del Papa Juan Pablo II en 1987.
 
La ruta continua por Chinquihue, bordeando la costa y efectuando algunas paradas temáticas para poder apreciar la Isla del Cura, el renovado estadio Chinquihue ,diversos astilleros, la típica población de pescadores "Anahuac", que está ubicada en los faldeos del cerro en donde sus casas se ubican mirando al mar, etc.
 
Posteriormente, la ruta llama a subir la Cuesta Zúñiga hasta la parte alta de la ciudad en busca de la desviación que conduce a la ruta 5, para volver por ella y divisar el barrio industrial de la ciudad.
 
Al internarse en la Avenida Presidente Ibañez, se debe continuar hasta al Mirador Manuel Montt, desde donde se aprecia el borde costero de la ciudad en una extraordinaria vista panorámica.
 
Una vez apreciado el paisaje, se sugiere bajar hacia la costanera y dirigirse por la Carretera 5 Sur hacia Puerto Varas,  una de las más bellas ciudades de la Región de Los Lagos, que es conocida también como la Ciudad de las Rosas. En este lugar destaca la arquitectura en madera, bellos jardines, gastronomía y artesanía. Al recorrerla, es posible visitar la iglesia Sagrado Corazón de Jesús, el centro y la avenida costanera, hasta el sector llamado Puerto Chico, bello balneario a orillas del Lago Llanquihue. 
 
Si se continúa hacia el norte se llega a la localidad de Llanquihue, apacible comuna ubicada en la ribera del lago del mismo nombre, a  27  kilómetros de Puerto Montt. En este lugar, se recomienda visitar el monumento a los Colonos " Unsern Ahneny", donde aparecen en placas de bronce los nombres de esos  pioneros alemanes, que dieron origen en 1852 al poblado que más tarde se constituiría en la ciudad de Llanquihue.
 
Luego de visitar este lugar, el tour llama a continuar con destino Frutillar, bordeando la costanera y accediendo a un hermoso camino rural que bordea el Lago Llanquihue, camino que es utilizado por agricultores de la zona y donde es posible observar la actividad agrícola y ganadera desarrollada en la zona y antiguas casonas alemanas.
 
Al arribar a Frutillar, destacado por muchos como uno de los lugares más hermosos de la Región de Los Lagos, se puede disfrutar de su vida apacible, bellos jardines, arquitectura con amplia influencia de los colonizadores alemanes, sus valles, praderas, y sus extensas playas hacen de este un lugar inconfundible, dentro de la región.
 
Su amplia invita a los turistas a caminar hasta llegar al hermoso y moderno Teatro del Lago, muy conocido en Chile, pues en este lugar se lleva a cabo todos los años las famosas "Semanas de Frutillar", que se desarrollan a fines de enero y comienzos de febrero con manifestaciones corales e instrumentales.
 
En este recorrido no se puede dejar de visitar el Museo Alemán de Frutillar en donde se destacan, además de su bella arquitectura elaborada con maderas milenarias en 1872, máquinas, mobiliario y utensilios usados por los primeros colonizadores. En medio de hermosos jardines, árboles centenarios, pequeñas lagunas y muelles, se levanta este parque-museo, como reminiscencia del esfuerzo de las primeras familias germanas que se instalaron a mediados del siglo XIX en Frutillar.
 
Finamente, la excursión termina en Puerto Octay, localidad que posee una arquitectura que deja perplejo a sus visitantes, debido a su limpieza y claridad. Su línea de edificación es claramente alemana y es resultado del proceso de colonización emprendido por Bernardo Phillipi y Vicente Pérez Rosales a partir de 1852. Desde ese entonces, sus casas y otras construcciones mayores tienen un claro y marcado sello germano.