La cruzada de las bordadoras tradicionales de Huechuraba

Su arte, realizado a mano lo que les ha dado una connotación de productos exclusivos, han sido exportados a Francia, España, Noruega, Dinamarca, Argentina y USA, entre otros países.

La cruzada de las bordadoras tradicionales de Huechuraba

Están emplazadas en los faldeos de los “entrecerros” de la Cordillera de la Costa. Estas mujeres bordan en punto smock, arte aprendido con dedicación, esmero y sacrificio durante todos los años que han ido poblando el sector.

Su arte, realizado a mano lo que les ha dado una connotación de productos exclusivos, han sido exportados a Francia, España, Noruega, Dinamarca, Argentina y USA, entre otros países, incluso los hijos de la Princesa de Gales, Lady Diana se han vestido con sus hermosos bombachos bordados de niño.

Para acceder al sector El Barrero, donde se encuentran las bordadoras, se debe ingresar por Avenida El Salto, con Avenida Américo Vespucio, esquina en donde se puede apreciar el hermoso Palacio Riesco, siguiendo por Avda. El Salto hacia el norte se comienza a acercar el imponente Cerro Las Canteras, de un fuerte color verde, a cuyos pies se encuentran los talleres de las Bordadoras de Huechuraba.

Este grupo de mujeres comenzó a escribir su historia a finales de los años sesenta, época en la que fue fundado El Barrero, sector que es poblado con aproximadamente 444 familias compuestas por matrimonios jóvenes, provenientes de dos sectores del Gran Santiago que se sumaron a los campesinos del lugar.

En aquellos años, con el apoyo de acomodadas familias del sector se comienza a generar trabajo y se empiezan a confeccionar alfombras, con modelos traídos de Brasil, lo que fue un verdadero éxito de ventas por lo que al poco tiempo ya eran más de 100 personas trabajando, luego vino el bordado, el croché, los acolchados y la ropa de niño, entre muchos otros productos. Con el fruto del trabajo de los talleres se fundó la Capilla y un consultorio médico.

De esta manera, se comenzaron a formar los famosos “Ya se comenzaban a formar los famosos “Talleres y las Bordadoras de Huechuraba”.

Ya en los años ochenta, con el traslado de las personas creadoras de los talleres a otros sectores de Santiago, las bordadoras debieron transformarse en microempresarias independientes.

De esta manera, de un lugar habitado sólo por viñedos y lugareños vinculados a la recolección de uvas seleccionadas hoy se convierte en un agradable sector habitacional que ha ido creciendo y prosperando, fundamentalmente gracias al bordado.

Sus pobladorses caminaron desde aprendices bordadoras hasta convertirse en empresarias de la confección de vestidos hermoseados con el famoso y antiguo punto smock, a los que hoy se añade la ropa de casa y lencería fina, como una manera de diversificar los productos por los que han hecho su reconocido prestigio.

Luego de enfrentar desafíos que les significaron recorrer La Pirámide a pie con sus vestidos a cuesta para venderlos en un lugar apropiado, trabajando solas en sus máquinas hasta avanzada la noche, hoy se enfrentan al desafío de continuar con un trabajo tradicional preservando el bordado a mano y al mismo tiempo crecer como empresarias y acceder a un mercado competitivo.