La Doma Racional llega a Aysén

Una importante jornada de capacitación en Doma Racional se llevará a cabo en la Región de Aysén los días 15 y 16 de octubre en la ciudad de Coihaique. El evento organizado por la directiva del Club de Cochrane integrará tanto trabajo práctico como teórico. Las inscripciones son abiertas a todo público y entre las materias a abordar están los cuidados del caballo, apuntado en la boca y los cascos y la doma racional y tradicional, entre otros.

La Doma Racional llega a Aysén

La doma racional contempla una serie de técnicas muy antiguas, que han sido recopiladas para desarrollar esta práctica en la actualidad y su aplicación demuestra que cualquier persona con paciencia y perseverancia, puede, no sólo desbravar un potro, sino también mejorar la relación con su caballo y curar vicios de caballos resabiados, al descubrir canales de comunicación efectivos y duraderos.

Los sentidos en los caballos

En los equinos, los sentidos más desarrollados son la vista, el oído y el olfato.

Vista: el caballo tiene los ojos ubicados a los lados de su cabeza; de esta manera puede cubrir casi todo su entorno para no ser sorprendido y devorado. Sólo una pequeña porción en su parte delantera no tiene visibilidad; son las llamadas ‘zonas ciegas’.

Oído: es uno de los sentidos más desarrollados y sensibles que posee; le ayuda a prevenir los ataques por sorpresa. Sus orejas se mueven en todas direcciones, cada una independiente de la otra; por eso puede concentrarse perfectamente en los sonidos de dos situaciones distintas.

Olfato: hay un refrán que dice: “el caballo ve más con la nariz que con los ojos”. En realidad, este sentido juega un papel muy importante en su vida, pues además de permitirle identificar a sus congéneres por su olor, le sirve para saber cuándo una yegua está en celo, para olfatear el viento en busca de agresores, reconocer los alimentos, etc.

Tacto: este sentido, además de poseerlo en toda la extensión de su cuerpo, al igual que los seres humano, está particularmente desarrollado en unos pelos largos y fuertes que tiene cerca de los ojos, en el hocico y la barba. Estos pelos le permiten detectar la proximidad de los objetos.

Gusto: este sentido también está muy desarrollado en los caballos; tanto, que se niegan rotundamente a aceptar alimentos que no les apetece.