La herencia indígena de los Petroglifos de Malloa

Estos soles fueron pintados en la superficie plana de una gran piedra de cerro que hoy se conoce con el nombre “del cerro del sol pintado de malloa”. Al lugar, ubicado en el sector sur oriente del cerro que domina al pueblo, se accede por la plaza principal.

La herencia indígena de los Petroglifos de Malloa

Malloa es una localidad ubicada a 39 kilómetros de la capital regional, Rancagua. Pertenece a la provincia de Cachapoal en la sexta región y se caracteriza por ser una zona eminentemente agrícola y frutícola.

En este pueblo de historias y leyendas nos encontramos con una manifestación cultural clasificada dentro de los petroglifos, los reconocidos “soles pintados de Malloa”.

Estos petroglifos han sido atribuidos a los incas, aunque algunos estudios e investigadores lo ponen en duda.

Dice la historia que el inca Huáscar, durante su destierro en 1528, habría estado radicado en Malloa por algún tiempo. De su permanencia ahí, los “siete soles pintados” serían los más fidedignos testigos que quedaron para la posteridad, ya que ellos creían que su raza descendía del dios sol (inti), donde quiera que ellos fueran le erigían monumentos, manifestándole así su respetable adoración.

Estos soles fueron pintados en la superficie plana de una gran piedra de cerro que hoy se conoce con el nombre del cerro del sol pintado de malloa”. Al lugar, ubicado en el sector sur oriente del cerro que domina al pueblo, se accede por la plaza principal.

La parte del cerro en donde se ubican las pictografías, forma una pared casi vertical de 20 metros de altura. A cinco metros sobre el nivel del suelo y en una extensión de unos quince metros, se ven seis pictografías de soles de los cuales, los de la izquierda muestra una  cara  en forma de círculo de 26 centímetros de diámetro y pintados de blanco.

Los círculos de la cara, la nariz, los  ojos , la boca y los rayos de todos estos soles están grabados unos pocos milímetros de la superficie y pintados de blanco. Una vez analizada la  pintura  se estableció que era “tofo volcánico” que mantiene su coloración a través de los siglos.

El lado izquierdo de la cara del sol más grande, está manchada con una sustancia  color  tierra; producto de un hilillo de  agua  que cae desde una grieta de la roca cuando llueve. Al lado de este sol, se ven varios soles pequeños; pero no tan bien trabajados como el primero, y más a la derecha, hay otros cuatro; suman en total seis soles, de los cuales actualmente se ve solamente uno y medio.

En el mismo cerro, más al oeste, se encuentra grabado en la roca otro petroglifo que casi es del mismo tamaño que los anteriores.

Según la tradición de los habitantes de Malloa. “los soles están allí desde que el mundo es mundo”.

Pero ¿cuál es el objetivo o uso de los soles de Malloa?

Se plantea la posibilidad de que ellos fueran un lugar de referencia donde se instalaba “el vigía” para observar el movimiento de las tropas españolas que, en su afán de conquistar, se desplazaban por la zona, pues tanto el cerro como los soles están situados en un punto estratégico desde donde se domina todo el amplio campo hacia las zonas de Chochué, Limahue, El Tambo, Tagua Tagua y otros.

Según este planteamiento, el uso u objetivo de los soles tiene mucha relación con la cosmovisión indígena, es decir al carácter sagrado que ellos le asignaban a los cerros y montañas.