La historia de Nicanor Plaza, el impulsor de la escultura en Chile

El artista nacional siempre se caracterizó por su gran habilidad manual y gran sentido creativo, que lo llevó a recorrer varios países de Europa para perfeccionarse y mostrar sus creaciones. Durante su período como docente de la Escuela de Bellas Artes, estableció las bases de la escultórica en el país.

La historia de Nicanor Plaza, el impulsor de la escultura en Chile

Al hablar de la escultura en Chile, probablemente se llegue siempre al mismo nombre: Nicanor Plaza Águila, quien también es conocido por ser el impulsor de la escultura en Chile y sentar las bases para el desarrollo de esta beta artística. 

Plaza nació en Renca, Santiago, en 1844 y desde los 10 años trabajó en la sombrerería del inmigrante francés Monsieur Bayle, como aprendiz; fue en ese lugar donde descubrió su vocación por el arte y usaba sus ratos libres para dibujar y pintar. 

La sombrerería cobraría gran importancia en vida y carreta artística del, a estas alturas, futuro escultor, ya que fue justamente ahí donde conocería a su gran mentor, el francés Augusto Francois, un viejo amigo de su patrón. 

Francois lo invitó a ingresar a la escuela que dirigía para aprender sobre la escultura, convirtiéndose en uno de sus primeros alumnos, el que con tan solo 14 años, compartió sala con otros jóvenes que más tarde se convertirían en reconocidos artistas, como José Miguel Blanco. Antes de completar un año en el establecimiento, Plaza se presentó en una exposición organizada por la Sociedad de Instrucción Primeria. 

Su amor y dedicación por el arte le valieron estar siempre dentro de los primeros de su clase, por lo que el Gobierno le otorgó una pensión de 10 pesos por tres años. Su otro gran reconocimiento llegó en 1863, cuando fue enviado a estudiar a Europa gracias a una beca entregada por el Estado. 

La consagración de Nicanor Plaza comenzó cuando tenía 19 años en Paris; cando ingresó a la Escuela Imperial de Bellas Artes, donde recibió varios galardones durante su estadía. En 1867 decidió instalar su taller propio en la capital francesa tras terminar sus estudios. Ese mismo año expuso en la ciudad un busto en de Francisco Javier Rosales hecho en mármol, quien fue el encargado de Negocios de Chile en la nación gala. Luego exhibió un busto de Matías Cousiño, uno de sus tutores.

La estatua de bronce de Caupolicán, que hoy descansa en el Cerro Santa Lucía, lo ayudó a conseguir uno de sus mayores triunfos tras exhibirla en el Salón de Paris, tras lo cual fue reconocido a nivel mundial como escultor.

Nicanor Plaza volvió a Chile en 1871 para desempeñarse como profesor de Escultura en la Escuela de Bellas Artes, cargo que ocupó hasta 1883 y le permitió establecer las bases de esa disciplina artística en Chile. 

El Museo de Bellas Artes guarda una de sus obras más importantes, La Quimera, donde el artista plasmó toda su creatividad en una escultura de mármol. 

A pesar de su aporte al arte en nuestro país, hacia fines de la década de 1890 sintió que en Chile no era comprendido como esperaba y decidió partir a Florencia, Italia, donde trabajó con la escultora Receba Matte. A 74 años y afectado con una enfermedad respiratoria, falleció en el país europeo el 7 de diciembre de 1918.

FUENTE: http://www.museohistoriconacional.cl/618/articles-9474_archivo_95.pdf 
FUENTE: http://www.mnba.cl/617/w3-article-8528.html