LA HISTÓRICA FORMACIÓN DE LA ESCUADRA NACIONAL

La Escuadra estuvo compuesta por: El navío San Martín bajo el mando del capitán de fragata Guillermo Wilkinson, la fragata Lautaro bajo el mando del capitán de fragata Charles Wooster, la corbeta Chacabuco bajo el mando del capitán de corbeta Francisco Díaz y el bergantín Araucano bajo el mando del teniente Raimundo Morris. En total portaban 142 cañones y 1.109 hombres.

LA HISTÓRICA FORMACIÓN DE LA ESCUADRA NACIONAL

Tras la Batalla de Chacabuco en la cual el Ejército de Los Andes derrotó al Ejército realista, las fuerzas patriotas obtuvieron el total control de Santiago y Valparaíso, mientras que los partidarios del Rey tenían la soberanía en Concepción, Talcahuano, Valdivia y Chiloé.

Tras la victoria, O´Higgins planteó como tarea central de su gobierno formar una fuerza naval capaz de disputar a España el dominio del mar y desalojar a los realistas del sur de nuestro país y de El Callao, siendo esta la única forma de consolidar la independencia de los pueblos hispanoamericanos.

En el intertanto, el 26 de febrero de 1817, se presentó sorpresivamente en Valparaíso el bergantín “Aguila”, que fue capturado por las autoridades del puerto, con la estratagema de mantener izada la bandera española en el fuerte de la plaza.

Armado con 16 cañones y tripulado por 43 hombres, de los cuales 25 eran extranjeros y 18 soldados chilenos, fue puesto al mando del teniente Raimundo Morris, joven oficial irlandés que servía en el Ejército Libertador.

El 17 de marzo de 1817 el “Aguila” zarpó con la misión de rescatar a los patriotas que el General español Mariano Osorio había confinado en el archipiélago de Juan Fernández, por disposición del Virrey del Perú, Fernando de Abascal.

Luego de dos semanas, regresó con 78 ilustres ciudadanos que habían sufrido dos años de destierro. Entre ellos, el Sargento Mayor de Artillería Manuel Blanco Encalada.

A Raimundo Morris, le cupo el honor de ser el primer comandante de un buque de guerra chileno, el que posteriormente integró la escuadra con el nombre de "Pueyrredón".

Con el objetivo de adquirir buques y contratar marinos con experiencia, se realizaron diferentes  gestiones en Europa y Estados Unidos de Norteamérica.

Una de ellas la realizó personalmente José Miguel Carrera en Estados Unidos, en la época en que se alistaba el Ejército de los Andes en Mendoza, para conseguir buques de guerra; arribó a Buenos Aires con el primero de ellos, tripulado por franceses y norteamericanos, tres días antes de la Batalla de Chacabuco; un segundo buque llegó pocos días después. No obstante, el gobierno de Buenos Aires, conocedor de la rivalidad existente entre él y O'Higgins, lo detuvo con sus buques, para favorecer al segundo, que contaba con sus simpatías en razón a su entendimiento con San Martín.

Otro intento, lo realizó el general José de San Martín. Después de la batalla de Chacabuco, viajó a Buenos Aires y contrató a Manuel Aguirre como agente de Chile en EE.UU., con el propósito de ordenar la construcción de dos fragatas y dos buques más pequeños. Tanto el costo de la construcción como el de su alistamiento serían con cargo al erario chileno. Cuando las fragatas estuvieron listas para zarpar, su salida se vio obstaculizada por las leyes de neutralidad americana y sólo uno de los buques logró incorporarse al servicio de Chile, en 1819.

Por su parte, O'Higgins, ya investido como Director Supremo de la nación, comisionó a José Álvarez Condarco para que se dirigiera a Londres con el mismo propósito, obteniendo excelentes resultados.

Sin embargo, la apremiante situación existente en el mar obligó al Gobierno a no esperar la llegada de los buques encargados a EE.UU. e Inglaterra, pues era una necesidad inmediata disputar a España el dominio del mar.

Los primeros días de abril de 1817, recaló en San Antonio el bergantín español "Carmelo", que fue apresado, siendo incorporado a la naciente Escuadra con el nombre de "Araucano".

Más tarde, el 22 de septiembre de 1817, se incorporó la goleta "Fortunata", construida en el astillero de Nueva Bilbao, hoy Constitución, que fue adquirida y armada por el Gobierno.

Con las tres primeras unidades de la Escuadra Nacional, el Director Supremo, general Bernardo O'Higgins, con un profundo sentido de organización, no sólo se limitó a adquirir buques, sino que también estableció una infraestructura de apoyo a la Escuadra para otorgar apoyo a las futuras operaciones.

El 5 de marzo de 1818, burlando el bloqueo español, entró a Valparaíso la fragata "Windham" enviada por el Agente de Chile en Londres, Álvarez Condarco, la que fue adquirida el 04 de abril por el Gobierno de Chile, incorporándose a la Escuadra con el nombre de "Lautaro".

El 22 de mayo, arribó el navío inglés "Cumberland", al mando del capitán Guillermo Wilkinson. A fines de junio pasó a ser propiedad del Estado con el nombre de "San Martín". Su comandante y oficiales continuaron abordo incorporados al servicio de la Marina de Chile.

Al día siguiente, 23 de mayo, recalaba en Valparaíso la corbeta "Coquimbo", construida en Estados Unidos para ser destinarla a operaciones corsarias, sin embargo, sus dueños cambiaron de idea y la ofrecieron en venta al Gobierno, siendo incorporada  a la naciente Escuadra como "Chacabuco".

Dos tercios de los oficiales fueron marinos extranjeros de origen británico, norteamericano y francés. Los únicos marineros con experiencia eran foráneos y para ellos era más atractiva la alternativa de embarcarse en unidades dedicadas al corso o piratería, que servir a bordo de la Escuadra Nacional. 

De esta manera, la Escuadra estuvo compuesta por: El navío San Martín bajo el mando del capitán de fragata Guillermo Wilkinson, la fragata Lautaro bajo el mando del capitán de fragata Charles Wooster, la corbeta Chacabuco bajo el mando del capitán de corbeta Francisco Díaz y el bergantín Araucano bajo el mando del teniente Raimundo Morris. En total portaban 142 cañones y 1.109 hombres.

El 26 de octubre estuvieron a la cuadra de Talcahuano y el 28 lograron la rendición de la fragata Reina María Isabel y luego la de varios transportes. La Escuadra regresó a Valparaíso el 17 de noviembre de 1818 cargada de victorias, gloria y honor.