La lengua del reino de chile

Revista Corral Victoria quiere rescatar y difundir el artículo publicado por el diario la Tercera el 22/03/2015 en que  Pedro Cayuqueo celebra la oficialización del mapudungun en la Región de la Araucanía.

La lengua del reino de chile

A continuación presentamos a nuestros lectores una reproducción casi textual de su artículo.

Se trató de una votación histórica. Así definen muchos la aprobación unánime y transversal del Consejo Regional (Core) de La Araucanía al proceso de oficialización del mapuzugún en la región, el pasado miércoles, en Temuco.

La votación del Core viene a coronar los esfuerzos que variados sectores mapuches han realizado para que la lengua recupere el estatus que tuvo hasta antes del avance militar chileno al sur del Biobío. Una lengua de uso común en el comercio, la política, las artes y de prestigioso uso social desde el Atlántico al Pacífico. La lengua de la alta diplomacia española-mapuche y que el propio O’Higgins llegó a dominar en su juventud. Su padre, don Ambrosio, gobernador del Reino y luego virrey del Perú, cuentan los historiadores, la hablaba casi a la perfección.

Si bien no ha gozado de la atención mediática de la lucha por las tierras, la “batalla por la lengua” puede ser la principal victoria mapuche desde el retorno de la democracia. Es lo que opinan diversos especialistas. Sus impulsores no llegaron a la votación del Core partiendo desde cero. El 1 de julio de 2014, diversas organizaciones agrupadas en la Red por los Derechos Educativos y Lingüísticos de los Pueblos Indígenas de Chile ingresaron a la Cámara de Diputados un inédito proyecto de Ley de Derechos Lingüísticos para proteger sus lenguas y a sus hablantes (Boletín 9363 -04).

Dos semanas antes, el 20 de junio, la Contraloría General de la República había dictaminado que era posible la oficialización del mapuzugun -junto al castellano- en la comuna de Galvarino, proceso impulsado por el Consejo Territorial Mapuche y el alcalde Fernando Huaiquil (PRO). Ambas experiencias nutren el trabajo de la Mesa por la Oficialización del Mapuzugun en La Araucanía, instancia que logró, con el apoyo de la intendencia, poner en tabla la votación del pasado miércoles. Dicha mesa está integrada por el partido mapuche Wallmapuwen, la Federación de Estudiantes Mapuche (Femae) y la Academia Nacional de la Lengua Mapuche, entre otras instancias.

No siempre el panorama fue así de alentador. Según la Unesco, las lenguas son vehículos de transmisión de los sistemas de valores y de las expresiones culturales, y constituyen un factor decisivo para la identidad de los pueblos y de las personas. Aun siendo un componente esencial del patrimonio viviente de la humanidad, a nivel mundial más de la mitad se encuentra hoy en grave peligro de extinción.

La mayoría de éstas se concentran en países con la imagen de ser territorios monolingües. Es el caso de Chile, donde el idioma oficial -y por tanto la única lengua de enseñanza obligatoria- es el castellano, a pesar de reconocer la Ley Indígena la existencia de ocho “etnias” originarias y de mandatar al Estado en el Convenio 169 de la OIT el “reconocimiento y promoción” de todas sus lenguas.

Desde 1993, año de promulgación de la Ley Indígena, al menos tres lenguas se han extinguido, dos de ellas en la Patagonia y Tierra del Fuego. En Chile, según lo define la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi), existen lenguas vitales y en peligro de extinción. Entre las primeras figuran las lenguas mapuche, aimara y rapa nui. Las que se encuentran en peligro por su reducido número de hablantes son las lenguas quechua, kaweshkar y yagán.

Pero, ¿qué significa que el mapuzugún sea reconocido como lengua oficial? Una lengua oficial no es necesariamente el idioma más hablado del país, nisiquiera de la capital del país. Un idioma oficial es simplemente el idioma que el país usa en la administración, en esa lengua se promulgan las leyes, se realizan los actos oficiales y se escriben todos los documentos oficiales.

En la mayoría de los países el idioma oficial es el más hablado de ese país, pero hay países donde se hablan muchos idiomas y todos son casi igual de importantes.

Según la Conadi, en Chile existe un 20% de indígenas que “hablan o que entienden” su lengua. De esta cifra se infiere que los que entienden su lengua no necesariamente la hablan. En este último caso, el porcentaje se reduce dramáticamente. Reconociendo este desolador panorama, del año 2005 datan diversas iniciativas gubernamentales para enfrentar esta crisis.

Actualmente hay estudios sobre varias lenguas indígenas, existen perfiles sociolingüísticos rurales y urbanos, se han editado textos escolares sobre la materia y se han conformado tres academias de la lengua. Existe, además, desde la administración Piñera, un programa de Rescate de Lenguas Indígenas que contempla el trabajo con ancianos de 400 comunidades, quienes enseñan sus lenguas durante un año a los jóvenes usando el método oral tradicional.

UNA REIVINDICACIÓN POLÍTICA

Para parte importante del movimiento mapuche, la oficialización del mapuzugun -y de las otras lenguas originarias en el resto del país- es, ante todo, una lucha política, de descolonización. Tan o igual de importante que aquella de las tierras usurpadas, ya que  la descolonización idiomática implicaría restablecer el valor de las lenguas originarias como iguales en derechos y jerarquía con el español, reconociendo que forman parte de la identidad de este país.

A juicio de la destacada lingüista y académica de la Usach Elisa Loncón, la lucha por el mapuzugun “es la lucha por la construcción de una nueva sociedad, que se funde en el plurilingüismo, en las relaciones interculturales entre pueblos, y este modelo debiera apostar por una nueva reforma educativa”. “La descolonización lingüística -agrega- no va separada de la descolonización política cultural de un pueblo, más bien es una expresión más”.

La última palabra en esta historia la tiene hoy el Ejecutivo. Organizaciones sociales, mapuches y ciudadanas están a la espera del decreto regional o del proyecto de ley que oficialice la lengua a todo nivel. Lo participativo del proceso vuelve innecesaria la “consulta indígena”, coincide la mayoría. Que fluya entonces la legendaria lengua del Reino, la voz de la tierra.