La Navidad

¿Qué celebramos el 25 de diciembre?

La Navidad

Estos días de preparación de las fiestas es muy fácil caer en el frenesí del comercio navideño y dejar pasar la ocasión de aprovechar el momento para vivir y reflexionar sobre los profundos ideales y valores que las navidad nos propone. Hace unos días escuché en la radio una publicidad que en resumen decía que la felicidad que tanto anhelaba la encontraría cuando pudiera disfrutar de distintos productos que se ofrecían. Ante una presentación tan burda y superficial de la felicidad mi primera reacción fue reírme por lo ridículo de la propuesta, pero en un segundo momento pensé en reflexionar sobre el sentido de fondo de estos días.

El deseo de paz y amor de estos días, el compartir en familia, la llamada a perdonar a quienes nos han hecho algún mal, el intenso trabajo solidario para que muchas personas necesitadas puedan disfrutar de una buena comida, son profundos anhelos humanos presentes en todos los hombres. La pausa de navidad no es solo una ocasión de descanso sino que despierta en todos, sin importar el partido político, el deseo de una vida mejor, más reconciliada y humana.

La felicidad que el hombre busca no es un sentimiento superficial que pasa momentáneamente. Es una tendencia a una realización que involucra al ser humano en su integralidad, todos los aspectos de su ser y también a todos sus seres queridos. La paz y el amor son anhelos que participan de esta felicidad, el alcanzar la paz en el propio entorno como a nivel comunitario y mundial es una meta que todos deseamos. Una paz vinculada al amor en la cual nos damos cuenta de lo valioso de cada hombre sin reducirlo a sus actos y sin ponernos a nosotros mismos como jueces de los demás.

Este anhelo de paz y amor es un anhelo de humanidad de ser más y mejores hombres. Pero parece contradecirse con los males del mundo que están fuera de cada hombre, pero también en el corazón de cada uno. ¿Es acaso este deseo de paz un auto engaño que nos planteamos estos días para salir un momento de la dura y triste realidad? La respuesta es que no y nos los ha mostrado el nacimiento de Jesucristo.

El nacimiento de Jesús, que es el origen histórico de la celebración de la Navidad, nos muestra que la paz y el amor que anhelamos apuntan a una realidad que tiene un rostro muy concreto. El Hijo de Dios se ha hecho hombre y con su vida, muerte y resurrección nos dio la certeza de que la vida que busca la paz tiene un sentido.

Jesús es nuestra paz, porque vivió todos los problemas y angustias de este mundo y nos ayuda a vivirlos. Él nos invita a que no caigamos en la desesperación de una vida de dificultades y males más bien que lo sigamos y vivamos la profunda paz que anhelamos y que no se queda solamente en esta vida sino que se proyecta en la vida eterna.

Como revista del Corral Victoria les deseamos a nuestros lectores una muy Feliz Navidad, que se una ocasión para vivir intensamente en familia y compartir juntos el anhelo de paz y amor que está en el corazón de todos los hombre. Muy Feliz Navidad y que el 2015 sea un gran año para todos.

Guillermo Toro Parot.