La poda de la vid

El objetivo de la poda consiste en reducir el número y la longitud de los sarmientos para que la vid produzca menos racimos, pero de más grosor y más calidad. 

La poda de la vid

En su estado natural la vid es una liana trepadora cuyas ramas, llamados sarmientos, pueden alcanzar hasta 30 metros de longitud. Sólo prosperan las yemas situadas en los extremos porque reciben más savia, y las yemas situadas más cerca del tronco no brotan. La producción de frutos no guarda proporción con el desarrollo frondoso de la vid.

Si bien produce numerosos racimos, las uvas tienen un tamaño reducido y maduran difícilmente, por lo que su calidad es muy deficiente. El objetivo de la poda consiste en reducir el número y la longitud de los sarmientos para que la vid produzca menos racimos, pero de más grosor y más calidad. La poda alarga la vida de la vid y asegura la cosecha de un año para otro. Permite también adaptar el tamaño de la planta al espacio donde se cultiva para facilitar las tareas del viticultor.

La poda consiste en la eliminación de partes vivas de la planta (sarmientos, brazos y partes del tronco) con el fin de modificar el hábito de crecimiento natural de la cepa, adecuándola a las necesidades del viticultor. De acuerdo a esta definición el viticultor poda su viñedo para lograr buenas producciones y rentabilidad de su cultivo.

Para cumplir este objetivo es necesario que la planta esté equilibrada en cuanto a su capacidad. Es decir, que de acuerdo a su expresión vegetativa, posea un número apropiado de brotes de vigor adecuado para madurar correctamente sus racimos. La capacidad de la planta depende de factores internos (variedad, edad y estado sanitario) y externos (clima, suelo y prácticas de manejo del viñedo), y es la poda, entre estas últimas, una de las prácticas de mayor influencia en la cantidad y calidad de la uva. Por lo tanto, está en manos del viticultor saber elegir el sistema de poda más adecuado a cada variedad para lograr producciones rentables.

Cuando hablamos de sistemas de poda hacemos referencia a la longitud del sarmiento podado, encargado de portar los futuros racimos; aclarando que dicha longitud está relacionada con el número de yemas que se dejen. Existen diversos sistemas de poda, pero que responden en general a tres tipos principales:

Sistemas de Poda Corta: El elemento de poda utilizado es el pitón, los sarmientos se podan dejando de 1 a 3 yemas. El pitón desempeña las funciones de elemento de fructificación y de renovación, proveyendo madera de poda para el siguiente año.

 Sistemas de Poda Larga: El elemento de poda utilizado es el cargador. Los sarmientos se podan dejando de 4 y hasta 12 yemas. Aunque lo más conveniente es dejar como máximo 8 yemas para asegurarse que broten correctamente, logrando un cargador con brotes homogéneos. El cargador cumple las funciones de proporcionar fruta y madera de poda para el próximo año.

Sistemas de Poda Mixta: En este sistema se combinan ambos elementos de poda, estando presentes en la planta cargador y pitón. En la poda mixta están comprendidos la mayoría de los sistemas de poda conocidos (Guyot Doble Triple y Cuádruple, Cazenave-Marcón, Cazenave-Guyot, Parral Cuyano, Parral con cargadores en “H” y en “doble E”). El cargador cumple la función de elemento de fructificación, mientras que la principal función del pitón es la de renovación, proveyendo la madera de poda para el siguiente año.

La elección del sistema de poda va a depender principalmente de la fertilidad de las yemas y del hábito de brotación de la variedad.

Fertilidad de las Yemas: Cuando hablamos de fertilidad de la yema, se refiere al número de racimos desarrollados dentro de ella, que en Vitis vinifera suelen ser de 1 a 3. Si bien este número se modifica según cada variedad, también es afectado por diversos factores tanto internos (hormonales, nutricionales) como externos (luz, temperatura). Dentro del sarmiento, las yemas de mayor fertilidad generalmente están ubicadas en el tercio medio del mismo.  Esto se debe a que al iniciarse la brotación la planta dispone exclusivamente de sus reservas, ya que sus hojas aún no están completamente desarrolladas para elaborar nutrientes; del mismo modo, al finalizar el ciclo vegetativo del viñedo se van paralizando paulatinamente las funciones propias de la nutrición.

En consecuencia, las yemas de los dos extremos del sarmiento suelen ser menos desarrolladas y fértiles que las de su parte media que se han formado durante el período de máxima vegetación y abundante nutrición.  Las condiciones climáticas de cada zona influyen en la fertilidad de las yemas, dejándose generalmente poda más larga en zonas frías.

Hábito de Brotación de la Variedad: Al hablar de hábito de brotación, se refiere al grado de acrotonía que posee la variedad. Este es un factor interno y apunta al adelanto en brotación que presentan las yemas situadas en el extremo del sarmiento respecto a las inferiores y del sector medio en condiciones normales. Las yemas ubicadas en el extremo brotan precozmente desarrollando brotes más vigorosos que aquellas situadas en los tramos basal y medio, siendo las de este último sector las que con mayor frecuencia presentan brotación retardada y un crecimiento de brote más débil. Botánicamente la vid es una liana y la acrotonía es una propiedad fisiológica que favorece el crecimiento en el extremo de los sarmientos para que la planta en su estado natural pueda trepar rápidamente y alcanzar zonas luminosas. La acrotonía es propia de cada variedad siendo en algunas más acentuada que en otras. La poda a pitón y la atadura curvada de los cargadores son herramientas útiles para controlar la brotación irregular causada por efecto de la acrotonía.