Lago Lanalhue: el alma perdida de la provincia de Arauco

Con más de 30 km2 de aguas templadas, es un hermoso lugar ideal para la práctica de deportes náuticos. Lo que no se sabe, es que su nombre esconde una curiosa leyenda…

Lago Lanalhue: el alma perdida de la provincia de Arauco

El Lanalhue, junto al Lleu Lleu, son lagos cercanos al pueblo de Contulmo, que se lucen por la pureza de sus aguas y la belleza natural que los rodea. Se encuentra a 150 kilómetros de la ciudad y es el primero de la cadena lacustre del sur.

En lengua mapuche, su nombre significa “alma perdida”. En su superficie de 32 kilómetros cuadrados habita una colonia de cisnes de cuello negro que hermosea aún más el paisaje circundante.

En verano, las aguas templadas del Lanalhue son el lugar elegido por algunos para practicar windsurf, natación y esquí acuático, entre otros deportes. Además, la playa invita a pasar todo el día disfrutando del lago y del sol. Las cabañas, hosterías y hostales que rodean al lago ofrecen confortable alojamiento e interpretaciones artesanales de la cocina regional, que combina tradiciones mapuches y de colonos alemanes.

La Leyenda del Lanalhue

Una vieja leyenda dice que la familia “Calquin” (Aguila Grande) vivía a los pies de los bosques, en un precioso valle, donde el sol hacía florecer las plantas antes que en otros lugares. Por eso llamaron a su hijo mayor “Caullán” que significa (seis colores) y a sus hijas “Loncomilla” (que significa cabeza de oro o cabeza dorada) y “Coñilauquen” (que significa criatura de la laguna).

Una tarde, un joven del lugar llamado “Epunamun” (que significa dos pies) vio a la joven Coñilauquen bañarse en el lago, y se enamoró de ella a tal extremo que hizo que su padre fuera a hablar con Calquin y le obsequiara un caballo y algunas ovejas, mientras él, escondido entre los totorales, aguardaba a la joven para raptarla y hacerla su esposa. 

Al poco tiempo de estar en su escondite, sintió el inconfundible ruido con que los remos cortan el agua y vio a la joven navegando en su canoa. Epunamun se lanzó al agua y nadó hacia la rústica embarcación, y al llegar a ella vio con estupor que el Shompalhue (que significa "espíritu o alma crespa", es el dueño del lago y puede adoptar forma humana) subía a la superficie y, tomando a la niña por la cintura, la arrastraba hacia el fondo del lago. Epunamun golpeó el agua con sus poderosas piernas y al acercarse hundió su puñal en la espalda del "dueño del lago".

Un grito horrible se sintió y un gran remolino hizo que los jóvenes desaparecieran en las profundidades.

Entretanto, en el valle, los regalos enviados a calquin por Epunamun se convirtieron en blancas piedras que dieron origen al nombre de ese valle: “Elicura”, que significa piedras blancas. 

Durante muchos años Calquin, Cayuan, y Loncomilla buscaron los cuerpos de los jóvenes perdidos y del infame Shompalhue, sin lograr encontrarlos; por ese motivo los mapuches que vieron estas cosas pusieron a este lago “Lanalhue” que significa almas perdidas, pero el sol se quedó en el valle hasta el día de hoy, haciendo florecer las flores primero que en otras partes.